Las personas chinas y su amabilidad: occidentales a ojos de orientales

¿Por qué nos miran tanto y sonríen? ¿Se están riendo de nosotros? ¿Estoy haciendo algo mal? La amabilidad de las personas chinas a veces queda camuflada cuando no sabemos dar respuesta a estas preguntas.

Cuando llegué a Xi’an no entendía muy bien por qué todo el mundo me miraba, incluso dejaban de hacer lo que estuvieran haciendo para observar todos mis movimientos. Al principio pensé que mi comportamiento o mi ropa les parecía raro. Sin embargo, no me llevó mucho tiempo darme cuenta de que lo que en realidad ocurría era que estaban sorprendidos por ver a un occidental tan lejos de casa, y más allá de eso, que les parecemos extremadamente interesantes.

Los más atrevidos incluso se acercaban y me pedían una foto con ellos; después me tocaban el pelo y la cara, diciendo todo el rato “qué guapa, qué guapa”, ¡con la de gente guapa que hay en China! En las zonas más turísticas como las del centro alrededor de las pagodas, terminó siendo bastante común que me pidieran fotos incluso cuando estaba comiendo, pero una vez que avanzabas más hacia el norte, te observaban con más respeto y sólo unos pocos se decidían a intentar hablar contigo.

gentechina

Pero no todo fueron fotografías; pese a que Xi’an siempre me parecerá una ciudad preciosa, lo cierto es que lo que mejor sabor de boca me dejó fue su gente. Me ayudaron en todo lo que pudieron incluso cuando no pedí ayuda: simplemente me veían con el mapa en la mano y ya trataban de saber a dónde quería ir para indicarme el mejor camino – eso cuando no me acompañaban ellos mismos e incluso insistían en pagarme el autobús-. Es muy difícil tratar de explicar todo esto con la misma emoción con la que la recuerdo; sólo espero que en vuestra visita podáis apreciar el cariño de esa gente que no os conoce de nada y que comparte con vosotros todo lo que tienen. La gente de China es maravillosa.

No es país para… todos

Esta semana, en “Hispanohablantes por China”, me gustaría dar voz a todas aquellas personas que han venido a China en busca de un puesto de trabajo y que tras “aguantar” (y no disfrutar), durante unas semanas o como mucho meses, de la experiencia, se han vuelto a sus casas.

riesgos trabajar en China

Nombre: ___
Ciudad natal: lugares afectados por la crisis económica
Ciudad en China: Pekín o Shanghái suelen ser las ciudades que más extranjeros reciben al año
Fecha de llegada: en los últimos cinco años
Profesión: ___
Estudios: diplomado como mínimo
Edad: personas con veintipico años o treinta que no tienen cargas familiares en sus países de origen

-Hola, compañeros. En primer lugar, gracias por ayudar a todos los lectores de Trabajoenchina.org con vuestra experiencia, ya que muchos podrán aprender de ella. ¿Nos podríais contar en primer lugar por qué decidisteis dar el paso y lanzaros a la aventura de vivir en el extranjero?

En nuestro caso, llevábamos varios meses parados, en España no hay trabajo.

-¿Por qué China?, ¿por qué Pekín o Shanghái?

Los mercados laborales de Inglaterra, Francia y Alemania están saturados con personas españolas. Siempre se habla en las noticias de la bonanza económica del Gigante Asiático, así que pensamos que aquí podríamos encontrar una buena oportunidad.

En cuanto a las ciudades, pensamos que Pekín y Shanghái, por el hecho de ser las más conocidas de China y las que más extranjeros atraen, podrían facilitarnos una primera toma de contacto con el país, sobre todo teniendo en cuenta que no hablamos chino.

Además, al ser una la capital del país y la otra uno de sus puntos comerciales más importantes, creímos que las posibilidades para encontrar trabajo serían más numerosas.

-¿Os ha costado mucho encontrar trabajo?, ¿cómo lo habéis buscado?

Encontrar trabajo en China no parece difícil, aunque eso no quiere decir que puedas encontrar el puesto que estés buscando. La demanda de profesores de inglés, por ejemplo, es enorme, por lo que muchos occidentales acabamos trabajando en academias, colegios y guarderías, a pesar de que nuestra formación o incluso lengua materna no sea el inglés.

Normalmente todas las ciudades suelen tener una página web donde buscar empleo, como TheBeijinger para Pekín o GoKunming para la ciudad de Kunming.

– ¿Qué tal fue aquella primera experiencia?

No del todo satisfactoria, ya que muchas de las condiciones que aparecían en la oferta de trabajo no se cumplieron.

– Habladnos un poco de vuestra experiencia con la lengua china: ¿habláis chino?, ¿lo hablábais cuando llegasteis a China?, ¿dónde lo aprendisteis?, ¿es tan difícil como lo pintan?

Estudiar chino para adquirir un buen nivel exige bastante tiempo y dedicación. Tienes que tener un gran interés por esta lengua si quieres dedicarle tiempo tras la jornada laboral. No obstante, el idioma no es una gran barrera, ser comunicativo a nivel oral, con el refuerzo del inglés y un diccionario, no es tan difícil.

– ¿Qué tipo de visado tenéis?, ¿quién os lo ha facilitado?

Muchas personas vienen a China con visado de turista (L) o incluso consiguen el de estudiante (X) mientras buscan un puesto de trabajo. Buscar trabajo desde el extranjero sería la opción más idílica, ya que de este modo asumirías menos riesgos. Lo que muchas personas no saben es que para trabajar de forma legal, solo se debe hacer con el visado de trabajo (Z) y que dependiendo del momento e incluso de la empresa para la que trabajes (la legislación sobre visados cambia con cierta frecuencia), deberás salir del país para poder cambiar de un tipo de visado a otro.

-¿Qué echáis de menos de España?

El cielo azul, un poco más de orden, organización en el trabajo, lugares más espaciosos,…

– Algún consejo para la gente que quiera venir a buscarse la vida a China.

Como dice el título de esta entrevista, China no es país para todos. Son muchas las personas que prueban suerte en este país y lo consiguen. El hecho de ser extranjero te ofrece una serie de posibilidades y oportunidades que no podrías encontrar en muchos otros lugares. En líneas generales, somos una especie muy bien cuidada en este país. Sin embargo, viajar a China en busca de trabajo puede suponer una serie de riesgos, al menos económicos, que no los tendríais en Europa (vuelos, visado, etc.).

Adaptarse a una cultura y a unas costumbres tan diferentes no es fácil, pero debes tener claro que es imposible cambiar a un país y eres tú el que tienes que adaptarte, relativizar o mirar con otros ojos, esos aspectos que te pueden resultar poco atractivos, si quieres disfrutar de esta experiencia.

Normalmente, si no venís con un interés previo o curiosidad por esta cultura o su lengua o al menos con ganas de sorprenderos y acercaros a lo desconocido, es difícil que os adaptéis a vivir en este país o que cedáis en muchos aspectos de vuestra vida que consideráis intocables.

No obstante, para vivir en China, una buena dosis de paciencia, comprensión y positividad nunca vienen mal.

Imagen de la entrada | Registro Personal (Blog de nexos en línea)

Pol Merino, Project Engineer y Sales Manager en Shanghai

Esta semana en Hispanohablantes por China entrevistamos a Pol Merino, un joven catalán que con apenas 25 años coordina un proyecto de ingeniería farmacéutica en Shanghái, además de hacer las funciones de sales manager. Con él hablamos de su experiencia laboral en China, sus vivencias e incluso de su aprendizaje de la lengua china.

Pol Merino, Project Engineer y Sales Manager en Shanghai

Nombre: Pol Merino
Ciudad natal: Argentona (Barcelona)
Ciudad en China: 
Shanghai
Fecha de llegada: Febrero 2013
Edad: 25
Profesión: Project Engineer y Area Sales Manager
Formación: Licenciado en Biotecnología

– Hola, Pol, gracias por responder a nuestras preguntas. En la actualidad nos decías que trabajas en Shanghái, sin embargo, esta no es la primera vez que vives en China, ¿qué motivos te trajeron a este país hace unos años?

Buenos días a todos! Por qué me decidí a venir a China? Pues todo empezó al terminar mi Licenciatura en Biotecnología, que estaba muy enfocada a la investigación, al trabajo de laboratorio y que te encamina, en la gran mayoría de los casos, hacia un Doctorado. Ya desde segundo de carrera que no me veía durante 10 o 20 años haciendo trabajo de laboratorio, así que una vez terminé la carrera decidí irme a Viena, donde me ofrecieron una beca para realizar un proyecto de investigación durante 10 meses y así tener una idea clara de lo que me esperaba antes de seguir con un Doctorado de 4 años. Y a pesar de que disfruté muchísimo, al cabo de esos 10 meses, en Julio de 2011, no me vi en un Doctorado. Al contrario, decidí que me quería dedicar a los negocios y relaciones internacionales, donde la clave está en entender todos los campos, incluidas las diferentes culturas, para tomar las decisiones correctas. Así que analicé los perfiles profesionales de los grandes directivos a nivel mundial y también la tendencia de la economía, y vi claros mis objetivos, dónde tenía que formarme:

  1. Experiencia internacional: el mundo está cada vez más globalizado, las empresas tienen sedes en todos los continentes pero las diferencias culturales siguen siendo enormes y es      necesario entender todas las culturas y formas de trabajar.
  2. MBA en una Escuela de Negocios con prestigio a nivel internacional: no solo por lo que se aprende sino por los contactos y networking que se hacen en tales ambientes.

Así pues, la respuesta para lograr ambos objetivos fue fácil: trabajar en China. Ya es la segunda potencia internacional, sus empresas están creciendo a un ritmo endemoniado, las diferencias culturales son enormes, con  lo cual puede haber muchos conflictos, etc. En definitiva, las grandes empresas cada vez tendrán una necesidad más grande de gente que entienda ambas culturas (Occidente y Oriente) y con ganas y energías para viajar, cosa que me aporta mi juventud.

Aunque del dicho al hecho hay un trecho. Y la verdad es que con mi experiencia (laboratorio), el campo en el que quería trabajar (ingeniería/business development) y mi juventud, sólo tenía una opción para conseguir trabajo en China: aprender el chino. Y éste fue el motivo que me llevó a Suzhou hace ya más de 2 años…

– ¿Por qué elegiste la ciudad de Suzhou?, ¿cómo fue aquella primera experiencia en China?

La razón por la cual elegí Suzhou es que, pese a estar al lado de Shanghái, es una ciudad mucho más tradicional, dónde la colonia occidental es menor y por consiguiente se habla menos inglés, especialmente en el downtown que es donde yo vivía. Pero no nos engañemos, Suzhou es una de las ciudades más desarrolladas de China (si algún día vais, visitad el SIP), pero comparándola con Shanghái es mil veces más tradicional y mucho mejor para aprender el mandarín.

En cuanto a la experiencia, fue genial! Conocí a muchísima gente y aprendí mucho sobre la cultura china, lo que me ha permitido adaptarme mucho más rápido a la vida en Shanghái.

– Suponemos que también fue tu primera toma de contacto con la lengua china y según nos habías comentado, en apenas un año de estudio aprobaste el examen HSK 4 (nivel intermedio de chino), ¿qué tipo de programa de estudios seguiste?, ¿crees que parte de tus progresos se deben a la inmersión cultural?

Sí, fue mi primera toma de contacto, y bastante chocante. No pude empezar a estudiarlo antes ya que durante mi estancia en Viena me dediqué a perfeccionar mi alemán. Así que cuando llegué aquí fue un shock muy grande, tardé unos meses en cogerle el tranquillo pero luego todo fue mucho más fácil.

Estudié mandarín en la Universidad de Suzhou, un curso de 3 horas al día durante 4 meses. Durante el primer cuadrimestre estudié el nivel elemental, pero a la vuelta de vacaciones, cuando empecé con el segundo nivel me di cuenta que si quería trabajar en China debía esforzarme y salté al siguiente nivel. Los segundos 4 meses fueron mucho más intensos y me requirieron más estudio en casa, pero al final me presenté y aprobé el HSK 4 así que el esfuerzo mereció la pena.

Y sí, la inmersión cultural me ayudó a progresar más rápidamente ya que, desde mi primer día, tuve que comunicarme en chino en el día a día (taxis, restaurantes, supermercados, deporte, etc.). Además, debo decir que hice muchos amigos chinos
que me ayudaron a mejorar mi dominio del idioma, ya fuera charlando mientras tomábamos un café o practicando deporte juntos.

– Después de ese curso decides volver a España, ¿tenías la intención de buscar un trabajo que tuviera alguna relación con China?, ¿de qué forma te ayudó tu experiencia en Suzhou y sobre todo tu conocimiento del chino?

Sí, desde antes de ir a Suzhou a estudiar chino ya tenía claro que mi futuro profesional, al menos los siguientes 5 años, pasaba por China. Y esto me ayudó muchísimo al estudiar el idioma, ya que tenía una motivación clara, aprender chino tendría una influencia decisiva en mi vida.

Y así fue, ya que tenía poca experiencia laboral pero lo suplí con mi conocimiento de chino, hambre de aprender y motivación. Y combinando esto con muchas horas de trabajo y formación continua en España, conseguí que Telstar me diera esta gran oportunidad.

– Cuando comenzaste a trabajar para la multinacional Telstar, ¿sabías que te tendrías que acabar trasladándote a Shanghái?, ¿se trata de un proyecto a corto plazo o tu puesto dentro de Telstar es en esta ciudad?

Sí, ya desde el primer día firmé acordamos que, después de un periodo de aprendizaje de 4-5 meses, me trasladaría a Shanghái. Y el mío es un proyecto a largo plazo, firmé por 3 años en Shanghái con el objetivo de desarrollar la división de Ingeniería del Grupo Azbil Telstar en China.

– ¿Cuáles son exactamente tus funciones dentro de la empresa?

Mis funciones dentro de la división de Servicios del Grupo Azbil Telstar son principalmente dos. Por una parte soy Project Engineer, es decir, mi función es la de coordinar todas las disciplinas de ingeniería (proceso, HVAC, arquitectura, etc.) involucradas en el desarrollo de un proyecto de ingeniería para la industria farmacéutica. Además, actúo de interfaz entre el cliente y nuestro equipo.

Y por otro lado, gracias a mis conocimientos de chino también actúo de Area Sales Manager: para la división de servicios. Estoy a cargo del análisis de mercado, búsqueda de oportunidades potenciales, contacto con el cliente, preparación de ofertas, reporting al Sales General Manager, etc., de la  Business Unit de Ingeniería para el mercado chino.

Y por último doy soporte para el mercado chino a todas las otras Business Unit (Consultoría, Clean Room Components, etc.) de Telstar.

– Tal y como nos comentabas, en tu trabajo tienes un trato continuo con los clientes o futuro clientes de Telstar, ¿qué destacarías de las relaciones comerciales con las personas chinas?

Las relaciones comerciales con los clientes chinos son muy complejas y, si no se leen correctamente, pueden llegar a ser frustrantes. A veces su actitud puede ser engañosa y llegarte a crear falsas expectativas. Además, y sin ser una crítica sino un hecho, muchas veces intentarán sacar el máximo posible sin coste alguno, haciendo de éste un mercado extremadamente competitivo y en el cual es clave la paciencia y el análisis profundo de todas las oportunidades antes de tomar cualquier decisión.

– ¿Crees que es imprescindible hablar chino para trabajar en el mundo laboral en el que te mueves o utilizáis el inglés como herramienta de trabajo?

Para mí el chino es imprescindible, sobretodo porque es un elemento diferencial que compensa mi corta experiencia profesional.

De todas formas, en términos generales no diría que el chino es imprescindible, y menos en una ciudad como Shanghái, ciudad internacional por excelencia. Y en los casos en que sí lo es, por muy buen nivel de chino que se tenga siempre se lleva un traductor para no dar lugar a errores. Aun así, el chino no es imprescindible pero es una ventaja competitiva, un elemento diferencial que ayuda a entablar relaciones, tanto personales como profesionales, mucho más rápido.

– Shanghái es una de las ciudades más occidentalizadas de China, ¿crees que las comodidades que te puede ofrecer esta ciudad es una ventaja o a veces te sientes alejado de “la China de verdad”?

Desde mi punto de vista es una ventaja. He viajado por China y me encantan las ciudades más rurales, más tradicionales. Pero es muy diferente visitarlas en vacaciones, o vivir en ellas mientras se estudia, a hacerlo cuando se trabaja más de 60 horas semanales, con una disponibilidad de 24/7. Yo me encuentro en esta situación, lo sabía desde el momento en que firmé el contrato y me encanta, pero a la vez cuando salgo del trabajo y quiero desconectar, relajarme, salir, etc., pues las comodidades que me da vivir en Shanghái me ayudan muchísimo. Poder ir a un restaurante diferente cada noche, conocer a gente nueva a diario, tener mil opciones para practicar deporte… pues la verdad es que ayuda mucho a desconectar y mantener la vida equilibrada.

– Salvando las diferencias entre tu situación personal o laboral en Suzhou y Shanghái, ¿con cuál de las dos ciudades te quedas?, ¿qué tiene la una que no tiene la otra?

Esta es una pregunta complicada. Depende en qué situación me encuentre elijo una o la otra. Para relajarme, estudiar, etc., pues me quedo con Suzhou. Está menos congestionada que Shanghái, hay muchos parques, los precios no están tan por las nubes, es más fácil establecer contacto con la gente, etc. Aunque si tengo que decidir, y en mi situación actual, me quedo con Shanghái por los motivos expuestos en la pregunta anterior. Esta ciudad está diseñada para que la vida no pare nunca, y esto se agradece muchísimo cuando se trabajan largas jornadas ya que siempre encuentras algo que hacer para desconectar.

– Uno de los temas que más preocupan a nuestros lectores es el visado, supongo que ni en una ocasión ni en la otra, has tenido ningún problema al respecto, ¿qué tipos de visados has tenido?, ¿te lo facilitaron en su momento el centro de estudios de Suzhou y ahora la empresa para la que trabajas?

La verdad es que en ninguna ocasión he tenido problemas con los visados. Cuándo estuve estudiando en Suzhou fue la propia universidad la que me facilitó el visado de estudiante, primero para 5 meses y luego lo alargaron a un año, ya que inicialmente mi idea era estudiar solo un semestre de chino y al final decidí quedarme todo un año.

Y cuando me vine a trabajar, fue un proceso más largo pero fue Telstar quien me facilitó el visado. Cumplía con los requisitos de experiencia y nivel de chino requerido con los cual no hubo ningún problema. En la actualidad tengo un permiso de residencia para trabajar en China, que debo renovar cada año.

– Este país no deja indiferente a nadie, ¿qué es lo que más te llama la atención?, ¿tienes alguna anécdota curiosa para contarnos?

En cuanto a anécdotas, hay miles, casi cada día pasan cosas extraordinarias en China pero con el tiempo te “acostumbras” a ellas. Te sorprenden pero no es como al principio cuando cada día llamas a casa para contarles todo lo que has visto. Aunque si queréis anécdotas, echadle un vistazo a mi blog, allí he intentado relatar las mejores anécdotas desde que estoy aquí.

Lo que sí me gustaría resaltar, y es lo que más me ha sorprendido desde que estoy en China, es lo bienvenido que me ha hecho sentir todo el mundo aquí, en especial los chinos. Me sorprendió en especial por el contraste con España y Europa en general, países donde es difícil para los inmigrantes integrarse y, si no se integran, son criticados. En China, donde es dificilísimo, casi imposible, integrarse en su cultura por las grandes diferencias existentes, por poco esfuerzo que hagas para conocerlos, hablar su lengua, escuchar sus historias, etc., siempre tienen una sonrisa para ti, un “buenos días”, te ofrecen su ayuda y así mil cosas más. Desde la mujer que prepara el desayuno en la calle, que cada día me pregunta cómo estoy, cuando iré a casa, si echo de menos a mi familia, etc., hasta el profesor de Kung-fu, que se pasó un domingo conmigo ayudándome a solucionar unos problemas que habían surgido en mi piso.

De nuevo, Pol,  muchas gracias por tus palabras y mucha suerte en Shanghái.

Gracias a ti Juan por esta oportunidad para compartir mis experiencias en China y, en especial, gracias a China por estos maravillosos años que estoy pasando.

Sandra, profesora de español en Shanghai y empresaria del sector turístico

Esta semana damos la bienvenida a Sandra Manrique, nueva colaboradora de Trabajo en China.org a la que podemos leer en nuestra sección de Viajes. Sandra vive desde hace unos meses en Shanghái, desde donde sigue trabajando para un sector que conoce muy bien, el turístico.

Sandra Manrique empresaria en Shanghai

Nombre: Sandra Manrique
Ciudad natal: Chipiona (Cádiz)
Ciudad en China:
Shanghái
Fecha de llegada: Mayo 2013
Edad: 29 años
Profesión: Agente turístico y profesora de español

– Hola, Sandra, bienvenida a tu casa. Siempre comienzo las entrevistas con un ¿por qué? y en tu caso, teniendo en cuenta que sin haber cumplido los 30 has vivido en países como Australia, Singapur o las Islas Maldivas, tengo mayor curiosidad, así que permíteme que te pregunte, ¿por qué ahora China?

Pues a diferencia de mis anteriores destinos, a China me vine por amor. Mi pareja y yo nos conocimos en Singapur y hemos mantenido una relación a distancia durante mucho tiempo. Me dedico hace unos años a viajar por el mundo, explorar en primera persona cada uno de los destinos y poder ofrecer mi experiencia a los que como yo, quieren viajar sin límites.

Cuando vivía en Australia mi pareja me propuso movernos a China, a él le ascendían y fue una oportunidad que ambos decidimos aprovechar. Así que me vine a Shanghái, recién inaugurada mi empresa en Europa y con la idea de viajar al máximo por este país y hacer crecer aún mas mi proyecto, desde China podría explorar este, y otros países de alrededor en los que aún no he trabajado, como es el caso de Corea o Japón.

– En la presentación decía que trabajas desde hace años en el sector turístico y suponemos que gracias a esa experiencia y los múltiples viajes que has realizado a lo largo de tu vida, hace unos meses decidiste crear tu propia empresa, ¿qué es exactamente lo que haces en ella?

Lo que hago en mi empresa, es aconsejar, advertir, informar… compartir, mi propia experiencia. La idea surgió cuando yo aún vivía en Maldivas, uno de los destinos turísticos más lujosos del mundo, y lo que para mi significó un antes y un después en mi vida.

A menudo llegaban clientes insatisfechos o decepcionados con lo que habían vivido en países como India, Camboya, incluso Filipinas o Malasia, gente ansiosa de información. A mi me resultaba demasiado fácil advertirles sobre ciertos destinos, y los clientes del resort donde yo trabajaba, valoraban mucho lo que yo creí que no era más que mi humilde opinión.

Esto fue dándose cada vez más y en uno de mis viajes a Filipinas, concretamente a la Isla de Bantayan, decidí que tenía que informar de las diferentes opciones que existen a gente que como yo, disfruta viajando. Sentí que tenia que compartir lo que yo estaba viviendo y fue así como decidí montar mi compañía.

A día de hoy organizo viajes tanto a particulares como a empresas alrededor de medio mundo.

– ¿Qué la diferencia de otras empresas del sector?

La diferencia es mi experiencia. Yo viajo en primera persona a cada uno de los destinos, me alojo en los hoteles y hablo con los locales. Me muevo en transporte público, hago uso del transporte privado, exploro zonas, hago excursiones, comparo precios, como en la calle, disfruto de los restaurantes, recorro los mercados para encontrar las mejores gangas, aprendo a negociar con los mercantes, comparo lo que venden en un sitio y en otro, visito museos, me empapo de la historia, fotografío cada rincón, y ando… ando mucho observando absolutamente todo a mi alrededor, en cada uno de los lugares a los que voy.

Eso me hace conocedora del lugar, y me hace diferente a otras empresas del sector.

– Nos comentaste que solo vendías destinos en los que habías estado y explorado, ¿está China entre tus objetivos actuales?

Como decía antes, China no era mi objetivo cuando vine, pero es cierto que desde que vivo en Shanghái he podido conocer más a fondo la cultura china y  viajando dentro del país pienso que sin duda, es un país interesante de visitar, sobre todo por el choque cultural.

– Suponemos que organizar un viaje en Australia, Singapur o incluso las Maldivas, nada tiene que ver con organizarlo por China, entre otros motivos por la barrera del idioma, ¿crees que es fácil viajar por China?, ¿es necesario optar por un viaje organizado incluso con guía más que viajar por tu cuenta?

Pues efectivamente si lo comparas con otros destinos, China no es un lugar sencillo por el que viajar, sobretodo como mencionas, por la barrera del idioma. Aquí muy poca gente habla inglés, y yo aún no he encontrado a ningún chino que hable español, excepto por la chica que atiende en el Instituto Cervantes de Shanghái.

Viajar en tren por ejemplo: ponerse en la cola para comprar el billete, ya es algo complicado. Teniendo pasaporte extranjero, hay una ventanilla específica para comprar los tickets, lo que no significa, que la chica sepa hablar inglés. Es recomendable llevar el destino al que quieres ir y la hora a la que deseas viajar, escritos en Chino, facilitará mucho las cosas. Una vez tienes el billete en la mano, averiguar la puerta de embarque es otra tarea… y así un sin fin de pequeños obstáculos que sin duda, en otros países son mucho menores o ni siquiera existen. China está todavía muy cerrada al turismo, aunque eso lo haga atractiva en muchos aspectos.

China es un destino que yo personalmente recomendaría hacer con guía, e incluso con grupos si se quieren ver muchas cosas en un período corto de tiempo.

– A pesar de estos problemillas de logística que se pueden encontrar los viajeros, ¿por qué recomendarías este país?, ¿qué se van a encontrar los turistas que no puedan ver en otras partes del mundo?

Bueno, tengo que decir que China lo recomendaría dependiendo de qué tipo de viaje se busque, ya que como mencionaba antes, el choque cultural es muy grande y los chinos no conviven como los occidentales.

Tengo que mencionar los osos pandas, ya que son el tesoro nacional de China. Estos adorables animales gigantes les gustan a todo el mundo, y además de La Gran Muralla China, Los Guerreros de Terracota, ó La Ciudad Prohibida, que sin duda son visitas turísticas obligadas en China y el sello de identidad de este país; visitar y jugar con los osos pandas en Chengdu, hace inolvidable cualquier viaje a China. Este es su lugar de origen en el mundo.

– ¿Podrías confesarnos un secreto? Hasta ahora, ¿cuál es tu rincón preferido de China?

Aún me queda mucho por explorar, pero puedo confesar que hasta el momento, mi rincón favorito es el “West Lake” de Hangzhou, dentro de la provincia de Shanghái. El paseo nocturno por el lago, el juego de luces reflejadas en el agua, tanta vegetación, música tradicional de fondo, terrazas… Incluso el nivel de turismo está justificado, no se encuentra la masificación que existe en otros lugares de China.

– Por otro lado, no quería obviar otra faceta de tu vida laboral en China y es que, según nos has comentado, impartes clases de español e inglés tanto a personas chinas como a extranjeros que residen en Shanghái, ¿es el español una lengua demandada en China?, ¿fue fácil conseguir trabajo como profesora de idiomas?

Pues sin duda el idioma más demandado es el inglés entre los chinos, pero el español cada vez se hace con más territorio y yo tengo que reconocer que trabajo mucho más enseñando español a hijos de otros expatriados y a chinos, que enseñando inglés. Aunque esto también se debe a la oferta de profesores nativos de un idioma y otro.

No sabría decirte si es fácil o no encontrar trabajo como profesora, ya que en mi caso, puse un anuncio y conseguí mi primer estudiante, y de ahí ha sido un boca a boca maravilloso que a día de hoy me permite tener más de una clase al día, absolutamente todos los días de la semana.

Tengo compañeros que no tienen la misma suerte y otros que incluso trabajan enseñando español para empresas, cosa que yo no he podido hacer por falta de tiempo, también se me presentó esa oportunidad.

– Viendo tu carrera en estos meses en China, podemos decir que no has perdido mucho el tiempo, ya que además colaboras exportando productos fabricados en este país, ¿sigue habiendo una demanda de los productos de la que hasta hace poco era “la fábrica del mundo”?

Por supuesto que si. Yo no me había ni siquiera planteado trabajar en la importación, cuando recibí peticiones de varios contactos tanto desde España como desde EEUU (país de origen de mi pareja) para colaborar en la compra de productos fabricados en China, aprovechando que yo estaba aquí y podía investigar por mí misma.

Sigue existiendo mucha demanda, y a pesar de que el chino actual además de fabricante ES consumista a diferencia de hace no muchos años, China sigue siendo la fábrica del mundo.

Algunos países latinoamericanos o India, son actuales competencias, pero no olvidemos que China es un gran gigante y se puede comprar prácticamente de todo. Son capaces de fabricar cualquier cosa, y si es copiar, mejor aún.

– Para realizar este trabajo viajas por todo el país para visitar las fábricas y negociar directamente con los empresarios chinos, ¿cómo son estas negociaciones?, ¿es fácil llegar a un acuerdo?, ¿con qué problemas te sueles encontrar?

Esta pregunta merece una respuesta detallada pero resumiendo un poco, puedo decir que el chino es un grandísimo negociador y sabe de nuestro interés en comprar. La competencia no le asusta, pues otro cliente vendrá después de nosotros. Hay que negociar mucho, y siempre para grandes cantidades, aunque luego podamos reducirlas en cierto modo.

Llegar a un acuerdo es fácil dependiendo de lo flexible que uno mismo sea, y he aprendido donde está el límite de los chinos, y cuando lo pasas, no hay negociación que valga, y el acuerdo no se cierra. No les gusta que se infravaloren su trabajo o sus productos.

Los problemas con los que me encuentro además del idioma, es que los chinos siempre intentan venderte lo que ellos quieren, por lo que la discusión se multiplica, primero tienes q dejar claro lo que te interesa y luego negociar el precio y las cantidades. Cuando todo parece que está claro (esto puede llevar horas), una pregunta más es suficiente para volver al principio. Son gente muy cuadriculada y cerrada… Es muy complicado negociar con ellos, aunque todo es practicar y yo he aprendido muchísimo en unos cuantos de meses. Pero aún me queda demasiado camino por recorrer en esto de la importación – exportación.

Otro de los aspectos negativos de trabajar en esto, es que como has dicho, viajo hasta las fábricas, que suelen estar en ciudades mal comunicadas y muchas de ellas están en medio de la nada. El nivel de pobreza en China sigue siendo muy alto, y he llegado a ver situaciones sorprendentes y muy desagradables. Por suerte, China es un lugar muy seguro en mi opinión, tanto que incluso viajando sola y siendo mujer, nunca me ha pasado nada, cosa que me tranquiliza y me anima.

– Me gustaría acabar con una pregunta obligada, ¿hablas chino?, ¿crees que es necesario hablar este idioma para el sector del comercio y las exportaciones o con el inglés es suficiente? Si no es así, ¿cuentas con algún intérprete?

No hablo chino. Sólo se algunas cosas básicas como saludar o dar las gracias, y algunos números, nada. Para vivir en un lugar como Shanghái o Pekín, no es necesario hablar chino, pues son ciudades bastante desarrolladas, y con llevar escrito lo que quieres, se puede sobrevivir. Aunque siempre te encuentras en situaciones en la que tienes que recurrir al traductor del teléfono, muchas veces.

Trabajo con extranjeros a los que les enseño español, por lo que no necesito el chino, y mis alumnos chinos se defienden con el inglés, así que más de lo mismo. Es cierto que para el tema de la importación es necesario contar con un intérprete cuando se cierran los acuerdos, ya que hay muchos documentos que se deben tener en regla, y yo sólo los contrato cuando ya he encontrado el producto que quiero, he negociado el precio y he cerrado el acuerdo, aunque los hay que trabajan contigo desde el principio. A mi me gusta hacer las cosas por mi misma, creo que es la única forma de asegurarme que están hechas como yo quiero.

Sandra, gracias de nuevo por tus palabras, esperamos expectantes tu próximo artículo para saber a qué destino nos llevarás.

Pueden contactar conmigo a través de mi blog personal donde cuento mi historia de cómo empecé a trabajar y estudiar fuera de España, los países que he recorrido y muchas anécdotas que me han ido pasando.

El pekinazo

Cuando llegué a China una de las primeras palabras que me dijeron es que tuviera cuidado con el “pekinazo“. Poco a poco voy entendiendo la profundidad de esta palabra y el concepto que se esconde detrás. Hoy quiero hablarles sobre lo que significa.

Definición. Dícese del momento en que te das cuenta que vives en China y que estás literalmente al otro lado del mundo. Suena un poco obvio pero créanme que toma un poco de tiempo asimilar el cambio de estilo de vida. Muchas veces se traduce en desesperación, depresión o agresividad que puede terminar en que decides regresar a tu país, aunque generalmente solamente se traduce un mal día en que te gustaría que hubiera un hoyo en la tierra y que de pronto llegaras a casa  en un segundo.

Sí, la consecuencia más grave del pekinazo es salir huyendo. Y créanme que he conocido casos de quienes han durado menos de una semana…

perdido en PekínPero sin sonar alarmista ni trágica, muchas veces el pekinazo es simplemente haberte levantado con el pie izquierdo (o derecho en mi caso) o haber tenido un mal día o haberte cruzado con la persona incorrecta que haga cuestionarte toda tu estancia aquí.

Esto se explica porque como extranjeros que somos, desconocemos muchos de los patrones culturales de aquí y si a eso le sumamos el idioma… entonces se dan muchas situaciones que generalmente no habrían pasado en nuestro país.

Todos hemos tenido un pekinazo… por ejemplo mi primer pekinazo fue cuando, al intentar cruzar la calle en una de esas avenidas gigantescas, simplemente no alcancé a cruzar y me quedé en medio de la avenida por donde pasaban autos, buses, bicicletas, sillas de ruedas y muchas cosas más. Por más que esperé la luz verde para seguir cruzando, era imposible porque los autos seguían pasando haciendo caso omiso de la luz roja para los coches. Ahí fue cuando me di cuenta de que estaba en China, y que tenía que aprender a cruzar la calle como china para no morir en el intento.

Y bueno, hasta ahora tengo algunos momentos pekinazo, especialmente en el metro en hora punta, pero cada vez es menos porque van disminuyendo a medida que nos acostumbramos a vivir en China.

Como consejo, les recomiendo la mentalidad zen e intentar que los pequeños roces del día a día los afecten. Aunque claro, siendo dos culturas tan diferentes es inevitable que tengamos un… pekinazo.

*Este término es aplicable a otras ciudades: Shanghainazo, Xianazo,…

 

David García Lou, cantante de éxito en China

Si hay un adjetivo que describe a David García Lou, ese es “polifacético”. Este joven madrileño llegó a China hace algo más de tres años en busca de algo diferente y no podrá negarnos que lo ha conseguido y es que David García Lou, médico de formación, está comenzando con éxito y un gran número de seguidores, una carrera musical como cantante por estas tierras. ¿Queréis saber cómo suena? Os dejamos un avance…


Nombre: David García Lou (搂大卫)
Ciudad natal: Madrid
Ciudad en China: Lijiang – Shanghai
Fecha de llegada: Agosto 2010
Edad: 27
Formación: Médico

– Hola, David, bienvenido a Trabajoenchina.org. Nos gustaría comenzar por el principio de tu historia en China, ¿qué le trae a un joven licenciado en medicina a China?

Hola, encantado de estar con vosotros. La carrera de medicina me había absorbido la mayor parte de mi tiempo durante seis años. Me gustaba mucho estudiar medicina, pero desde poco después de empezar supe que en algún momento debería dedicar un tiempo a otras cosas que también me llenan, como viajar, leer y escribir. En mi quinto curso hice un viaje a China, como turista, y aprendí las palabras básicas de chino y el funcionamiento del idioma. Básicamente en tres semanas sólo me dio tiempo a darme cuenta del gran reto que podría ser aprender este idioma. La gente de este país, incluso sin poder comunicarme con ella, me pareció muy acogedora. Así que lo tuve claro, cuando me licenciara me tomaría un año fuera de los hospitales: estudiaría chino, viajaría y dedicaría el resto del día a leer. Un plan sencillo para luego retomar con fuerza la especialidad. Un año diferente, en ningún caso sabático.

 – En China buscabas alejarte de los hospitales pero, paradojas de la vida, tu primera experiencia laboral en el país fue en el departamento internacional de un hospital en Shanghai, ¿qué recuerdos guardas de aquella etapa?, ¿se trabaja igual en un hospital chino que en uno español?

Llegué a China y mi primera parada fue Shanghai. Hay que tener en cuenta que además de los hospitales, quería huir del estudio en las aulas. No me apunté a ninguna academia. Quería algo práctico, aprender en la calle, hacer amigos locales, practicar con la gente del lugar; no me apetecía sentarme a escuchar a un profesor. Me compré libros para aprender chino por mi cuenta. Aunque pasaba muchas horas memorizándolos, mi principal estrategia era buscar situaciones donde practicar la teoría.

Un día se me ocurrió ir a pedir trabajo a un hospital chino. A ver que pasaba. Con mis cuatro palabras mal pronunciadas me hice entender: quería un trabajo. Los médicos alucinaban, no sabían muy bien que hacer conmigo, parecía que nunca antes se les había planteado este problema de tener a alguien pidiendo un trabajo en la puerta. Quizás ni siquiera les había ocurrido con un chino, por que las plazas en estos hospitales se consiguen a través de oposiciones, etc. Me llevaron de departamento en departamento, luego de oficina en oficina, sin enterarme mucho de que pasaba pero divirtiéndome con la situación. Casualidades de la vida, este hospital chino estaba desarrollando una sección para tratar extranjeros. Después de recorrer muchos pasillos y que mi currículo pasara por muchas manos, a alguien se le ocurrió llevarme a ese piso especial donde todo estaba mucho más limpio, las salas de espera tenían sofás, los médicos vestían corbata y junto a la entrada había un cartel enorme a modo de primer mandamiento que decía “no tarjetas, no cheques, solo cash”.

Allí encontré a una jefa de departamento que hablaba decentemente inglés y tras mirar un poco por encima mi currículo me dijo: “contratado”. Así de fácil. Y entonces el que aluciné fui yo. Me dijo que necesitaban a alguien que explicara a los pacientes en que consistían las pruebas, cuanto costaban, que hablara con ellos de efectos secundarios, alguien que diera las malas noticias… En fin, una cara occidental que hiciera a los pacientes ese lugar un sitio más familiar. Me dijo: “tu horario será de lunes a sábado de ocho a ocho y tu salario … ¿cuánto quieres?” Eso era una costumbre muy china que yo desconocía, no ofrecer salario y dejar que el entrevistado pida. Como no tenía la menor idea de cuanto pedir y me había picado la curiosidad por vivir esa experiencia que prometía ser apasionante, y ya casi lo hubiera hecho gratis; sin saberlo, contesté de la manera correcta en estos casos: “ni mucho, ni poco, lo que usted crea conveniente”. Sobre una hoja escribió una cifra y la hizo resbalar por encima de la mesa, en plan mafia. “7000 yuanes”. “Acepto”, dije.

Ni siquiera en este departamento todos los médicos hablaban bien inglés y a veces los pacientes se sentían un poco perdidos. En un país desconocido, la fragilidad que uno siente cuando enferma, es aún mayor. Si no puedes comunicarte perfectamente con tu médico la enfermedad se convierte en un problema más grande de lo que es por si misma. En este aspecto encontré mi hueco haciendo que cada paciente tuviera las menores incertidumbres posibles sobre su estado y sobre lo que se le iba a hacer.

Para lo que hacía en ese momento no me hacía falta tener convalidado el título. Pero empezamos el proceso de convalidar mi diploma con el gobierno chino en previsión del día en que quisiera pasar a otro estatus y poder recetar y pedir pruebas. Pero eso yo lo vi siempre bastante a largo plazo, porque aunque el departamento fuera “internacional” todo había que coordinarlo dentro de un gran hospital que trabajaba en chino. Rellenar informes en chino, todo tipo de burocracia en chino, etc. Ni en diez años sería capaz de hacer esto en este idioma, pensé.

La parte local de este hospital tenía un volumen de pacientes enorme. Una manera dulce de decirlo: este volumen exagerado de pacientes hacía que los protocolos no siempre pudieran ser iguales a los que hubiéramos considerado de primera elección en España. Pero tengo que reconocer que con ese movimiento diario, mantener tasas de infección postquirúrgica como las que se mantenían era para considerarlo un éxito.

Si en la parte local lo que marcaba el protocolo era el volumen de pacientes y por lo tanto el factor limitante era el escaso tiempo y los recursos, en la parte de extranjeros lo que marcaba la actuación de los médicos era el dinero del seguro. Tanto paga tu seguro, tanto te podemos curar. Para un médico esto es terrible, terrible, terrible. Vi a un chico inglés de mi edad que ni se movía por el dolor de una apendicitis, su seguro por alguna confusión de papeles iba tardar en dar la aprobación uno o dos días. Con un dolor agudo en cada movimiento tuvo que llamar a sus padres para que le hicieran una transferencia urgente de dinero, luego llamar a un amigo de confianza para que fuera al cajero a sacar el todopoderoso “cash”. El chaval gritaba, opérenme, que les voy a pagar, que tengo seguro de verdad. Hasta que el dinero no estuvo encima de la mesa no se le puso ni un calmante. En otro ocasión, vimos a un paciente que tenia una infección horrible en la pierna, se le había infectado una picadura de insecto, y los cirujanos le preguntaron cuanto dinero cubría su seguro. El sabía que tenía seguro pero no exactamente hasta cuanto pagarían. Los cirujanos plantearon con toda naturalidad las dos opciones: si el seguro cubría más de 300 000 dólares, intentaríamos salvarle la pierna; si cubría menos, mañana programaríamos la amputación. Recuerdo la tensión que se vivía en estos casos mientras la administradora llamaba al seguro y los médicos esperábamos una cifra para saber que podíamos y que no podíamos hacerle al paciente.

Ojala hubieran estado ahí los que no valoran nuestra sanidad pública en España y la están intentando desmembrar poco a poco.

– Por cierto, una curiosidad, ¿se utiliza la medicina tradicional china en los hospitales o solo la occidental?, ¿a cuál recurren las personas chinas ante un problema de salud?

Para cuestiones banales incluso en nuestro departamento se ofrecían tratamientos de medicina china, e incluso en algunas enfermedades más graves se les recomendaba suplementar con tratamientos tradicionales. Claro que estas prácticas no suelen estar cubiertas por los seguros occidentales, y el paciente las tendría que pagar en “cash”.

Nunca supe si las ofrecíamos porque los médicos realmente creían en estas terapias o porque era dinero que entraba directamente al hospital. Yo soy bastante escéptico ante tratamientos que no tengan base científica, pero también valoro mucho el trabajo serio de los profesionales de la medicina china. Por ejemplo en muchos problemas en el que el dolor fuera el síntoma principal, la acupuntura parecía tener mucha aceptación por los pacientes, y sus resultados, aunque no se puedan medir de forma científica, parecían ser positivos para muchos de ellos.

– Decides dejar el trabajo en el hospital por dedicarte de lleno al estudio de la lengua china, ¿eran tan incompatibles?

El hospital abarcaba todo mi día, salía de allí y no tenía ganas de ponerme a hablar con la gente o descubrir la ciudad paseando. Además ya llevaba varios meses viviendo la experiencia de trabajar en ese hospital y ni iba a aprender suficiente medicina china como para poderla practicar yo en un futuro, ni los casos que veía en la medicina occidental me iban a aportar un conocimiento extra para cuando volviera a ser médico a España.

Por otro lado, mis compañeros entre ellos hablaban shanghainés y conmigo inglés, así pues me di cuenta que por estar rodeado de chinos todo el día, por mucho que cuando teníamos descansos contestasen a mis preguntas sobre el idioma, no iba a dar el siguiente paso con el chino. Este idioma si se quiere aprender bien, hay que sentarse a estudiarlo delante del libro.

Volví a mi técnica anterior, pasar muchas horas delante del libro y luego buscar gente con la que practicar.

– ¿Nos podrías contar cómo ha sido el aprendizaje de esta lengua?, ¿algún truco o consejo que se salga de las cuatro paredes del aula?

Yo creo que rodearse de chinos es fundamental, pero que si no lo apoyas en una base teórica no vale para nada.

He pensado mucho sobre el aprendizaje del chino, y he llegado a estas conclusiones personales que me encantará compartir: lo principal del chino son los caracteres y los tonos.

La base del idioma chino y me atrevería a decir que de la cultura china, es el “carácter”. La importancia que le dan los chinos a esta unidad básica es tremenda. Cada carácter es como un ente independiente con su grafía, su pronunciación, su historia. La forma de dibujarlos muestran la personalidad de quien los escribe y el número de caracteres que se conocen marca el nivel cultural del individuo. Intentar aprender chino sin aprender caracteres es un despropósito. Yo propongo basar el aprendizaje del chino en conocer caracteres.

¿Y cómo aprender caracteres? Ahí está la cuestión. Se pueden aprender unos 200 por su similitud visual al objeto que representan 口 boca 木 árbol 女 mujer 子 niño y luego otros 500 con reglas nemotécnicas fáciles 好 que es concepto de bien o bueno y se escribe con mujer y niño juntos. A esto sumándole los radicales más simples puedes ponerte fácilmente en conocer 1000 caracteres.

A partir de mil caracteres la cosa se complica porque muchos se parecen entre sí y los nuevos te hacen confundir los anteriores. Yo tardé 3 meses en aprender los primeros 1000 caracteres, pero tardé 15 meses en aprender los siguientes 1000.

Para aprender los caracteres tres consejos por orden de importancia: memorizar el tono, saber formar con él, tres o cuatro palabras, y saber si ese carácter tiene alguna otra pronunciación.

Por ejemplo 车 coche: Se pronuncia Che tono 1, puedes formar 风车 molino 车库 garaje 车祸 accidente, y en algunas ocasiones este carácter se pronuncia Ju tono 1.

Para mí, sin duda lo más difícil han sido, y son, los tonos. Por eso si con cada carácter se memorizan tres palabras (fundamental memorizar bien los tonos) aunque se te olvide que tono tiene el carácter original, con la combinación puedes acordarte.

Una cosa es memorizar caracteres y reconocerlos y otra escribirlos. Si se quiere aprender más de 2000 caracteres, entonces es fundamental escribirlos. Así que si se tiene la idea desde el principio en aprender hasta cierto nivel, recomiendo escribir a mano todo lo que se pueda.

No conozco a nadie que durante el aprendizaje del chino no haya dicho muchas veces: esto es imposible. O que no haya pasado temporadas muy frustrado. Pero no hay que querer correr, una cosa que me ha quedado clarísima, es que: es mejor aprender poco pero aprender bien; mejor saber pocos pero conociendo a la perfección el carácter y su tono, que saber muchos sin rigor.

– Dejas, no sabemos si definitivamente o temporalmente, la medicina y comienzas a estudiar chino, pero, ¿en qué momento te planteas coger la guitarra y ponerte a cantar por las calles de China?

De siempre he tocado la guitarra y he tenido mis grupillos. Hice amigos chinos que me pasaron música que me gustaba escuchar y aprendí sus canciones como parte del aprendizaje. En unos de esos momentos de frustración por los que pasamos todos los que estudiamos chino, me fui de viaje por Yunnan, sin libros y sin nada, a disfrutar del país. Y en un acogedor pueblo que luego acabaría siendo como mi segundo hogar, Dali 大理, unos chicos estaban tocando la guitarra en la calle, me la pasaron, y canté lo que sabía. Cuando me di cuenta estaba rodeado de gente del pueblo que me hacían fotos y preguntas. Aunque llevaba varias semanas en ese pueblo turístico, no había conocido a nadie local, y a partir del vínculo que crearon esas canciones y las conversaciones que desataron, conocí a lugareños que me llevaron a sus casas y vi ese pueblo de repente de una manera diferente que no había conseguido en las semanas anteriores. Ahí surgió la idea: si esto ha ocurrido con cuatro canciones mal preparadas, en chanclas e improvisando, ¿qué pasaría con espectáculo bien hecho, con micro, con discurso, con puesta en escena? ¿y que pasaría en otras ciudades China? ¿la respuesta de la gente sería igual? Sería una manera increíble de conocer desde dentro este país.

¿Cómo se da el paso de la calle al estudio de grabación?

Muy poco a poco. Compré un buen equipo, ampli y micro, y aprendí más canciones. Estuve casi un año de ciudad en ciudad repitiendo la experiencia. Enseguida en las redes sociales había videos míos. Y cuando anunciaba que iba a tocar en tal ciudad en tal esquina, ahí aparecía gente. Si la gente venía de propio, empecé a pensar que quizás no era solo yo el que estaba aprendiendo, quizás yo también estaba ofreciendo algo, y así concebí lo que hacía como un intercambio cultural.

Lou Dawei calle

Durante ese año por las calles de China compuse canciones. Las ciudades que me llegaban al corazón y las personas viajeras que encontraba en el camino eran mi fuente de inspiración. Poco a poco fue naciendo la idea de meter estas canciones en un CD. Al principio pensé hacerlo aquí con alguna productora china. Había alguna oferta, pero todo con el ojo en el mercado, nada que lo llevara por el camino que yo quería. Había cogido cariño a estas canciones y sobretodo quería mantener ese espíritu de intercambio cultural y se me ocurrió que la mejor manera de cerrar este círculo era (en las navidades de 2012) ir a España a grabarlo con músicos españoles. Hablé con unos buenos amigos, el grupo Falsa Monea, para instrumentar las canciones y buscamos un productor que coordinara el asunto. Tuve la fortuna de que el proyecto, un español escribiendo canciones en chino y tocando en la calle, le hiciera gracia al reconocido productor Joaquín Torres que ha trabajado con los grandes de la música española. Y así nació el CD “Los sueños de Don Quijote”.

De vuelta a China hablé con uno de los sellos con los que estaba en contacto y lo movimos a través de las redes sociales y el mercado online. El CD físico se vendió sobretodo por toda la provincia de Yunnan y Sichuan (la población de cada una de estas provincias supera la de toda España), y en las grandes ciudades Shanghai, Beijing, Shenzhen y Guandong.

– En una de tus canciones, 背包客 (a la que podéis tener acceso a través de este enlace)hablas de un compañero de viaje especial, pero, ¿quiénes son tus compañeros de viaje en esta aventura musical?, ¿tienes algún equipo en China que te respalde?

Lou Dawei guitarraAl principio éramos mi guitarra y yo. Luego para cada proyecto he ido contratando diferente gente. La gira presentación del Cd tuvo una primera parte que hice en plan cantautor y solo venía un ayudante y un relaciones públicas conmigo. Al ver que funcionaba y cada vez podíamos aspirar a tocar en salas más grandes, se unió al equipo el guitarrista español Paco Pais que le dio el toque rockero al espectáculo que yo estaba buscando. Hemos explorado diferentes formatos de banda, pero de momento el único músico que es fijo es Paco.

Siempre he sido mi propio manager, yo decido a qué salas hay que contactar y qué eventos vamos y cuáles rechazamos. Con el éxito de la última gira, y todos los contactos que he ido acumulando en estos dos años, parecía el momento adecuado para constituir mi propia empresa de “management y espectáculos” y poderme representar de forma legal y poder dar cobertura a otros grupos si fuera necesario. Pero estas cosas son lentas en China y requieren muchísimo papeleo que ahora mismo se está tramitando.

La canción Beibaoke está dedicada a la gente que me he encontrado por el camino. Beibaoke significa mochilero. Muchos de mis seguidores lo eran antes de escuchar mis propias canciones y antes incluso de escucharme cantar siquiera, solo por el blog, por que les parecía inspirador el haber dejado una carrera como la de médico para meterme China en la mochila. Así que es un homenaje a todos los mochileros que se lanzan a la carretera a perseguir sus sueños.

– Comenzaba la entrevista hablando de gran número de seguidores que tienes. Muestra de esta repercusión son las más de 20.000 personas que te siguen  en Weibo (red social china similar al Twitter), ¿qué han significado las redes sociales chinas en tu carrera?

Antes me preguntabas por mi equipo, realmente mi equipo ha sido la gente de weibo y las otras redes sociales. Han sido ellos mi mejor equipo de marqueting y sobretodo el mejor apoyo.

– Tu lema, 一直在路上, “siempre en la carretera”, es representativo de lo que ha sido tu carrera y tu vida en China, ¿habías pensado alguna vez que te ibas a encontrar con este tipo de oportunidades en tu camino?, ¿te produce algún miedo cómo pueda cambiar tu vida?

La vida es impredecible, nunca se sabe lo que te vas a encontrar. Yo todo esto lo he usado para conocer China y aprender chino y para mantener la mente activa. Sigo como desde el primer día escribiendo varias horas al día de caracteres y dedicando otro tanto a memorizar palabras. No se que buenas oportunidades me pondrá la vida delante, eso yo no lo puedo controlar, lo que puedo controlar es trabajar duro día a día para poder sacar, cuando lleguen si llegan, el mejor partido a esas oportunidades.

– Autor de tus propias canciones, ¿qué nos vamos a encontrar en ese primer CD que acabas de estrenar?, ¿en qué te inspiras para escribir las letras?

Son recuerdos de los lugares por los que he pasado y la gente que me ha emocionado. Creo que la literatura y la música hacen el mundo mejor. El título es un homenaje a la literatura en general, porque es una de mis pasiones. Y también un homenaje a la locura que representa el bueno de Don Quijote. Hace un año exactamente recuerdo un amigo llamándome loco porque quería grabar un CD en chino. Y hace dos años exactamente otro amigo me llamaba lo mismo porque iba a recorrer China con el ampli que me acababa de comprar.

– A pesar de cantar en chino, en tu música encontramos más de un guiño a tus raíces, como la canción que le escribes a tu ciudad, Madrid (马德里) o incluso alguna versión en chino de canciones españolas, ¿tienen buena acogida en China estas canciones o estas influencias de fuera?

China es tan grande y hay tanta gente que estoy convencido de que cualquier propuesta puede encontrar su hueco a nivel underground, que en China puede significar un gran número de seguidores. Creo que si yo he conseguido dar un pasito más adelante ha sido por dotar a la música de un contenido, una actitud: siempre querer aprender, mezclarme con el publico, estar en la calle, perseguir los sueños.

Ahora hay muchos extranjeros que cantan en chino, no es novedad, también hay muchos grupos locales que musicalmente se inspiran en nuestro rock occidental, tampoco es novedad.

Hay gente que me ha dicho que podía haber hecho un CD un poco más comercial si lo hubiera grabado en China y así hubiera ganado más dinero. Y siempre contesto diciendo que si quisiera ganar dinero me hubiera hecho cirujano y me hubiera ido a Estados Unidos, pero que si la vida me hubiera empujado al camino de la cirugía, yo se que mi vocación me hubiera llevado a trabajar en la sanidad pública española. Hay que ser sincero con uno mismo y hacer la música o lo que uno crea conveniente sin preocuparse mucho de la acogida del mercado.

– Por último, y antes de despedirte, nos gustaría conocer cuáles son esos nuevos retos que te esperan y a los que hacías referencia hace unos días desde tu cuenta de Twitter (@loudawei) y sobre todo, cuándo podremos tenerte de nuevo cantando por China.  

Aparte de poder constituir definitivamente mi empresa de representación y poder ayudar a otros grupos a moverse por China y, por supuesto, seguir componiendo y preparar un segundo CD. El proyecto en el que estoy inmerso ahora es la publicación de un libro el próximo año. Antes comentaba que una de mis pasiones es la literatura. Durante mis viajes por China he ido escribiendo unos artículos en forma de cuento que han tenido muy buena acogida. Una editorial se interesó por recopilarlos y me pidió que escribiera en el mismo tono 50 capítulos más. Es una editorial muy grande y hemos firmado un contrato bastante bueno. De momento nada de gira, me paso el día tecleando, en busca de nuevos retos.

Ha sido un placer teclear esta entrevista para los amigos de Trabajoenchina.org

Saludos de 搂大卫

Desde Trabajoenchina.org agradecemos tus palabras y te deseamos mucha suerte en todos y cada uno de los proyectos en los que estás inmerso. Recordamos a nuestros lectores que pueden escuchar las canciones de Lou Dawei directamente desde su página web.

Eduardo de Cos, abogado en Shanghai

Ponemos fin a esta segunda temporada de “Hispanohablantes por China”, tras cuatro meses de entrevistas a catorce españoles que han compartido con todos nosotros sus experiencias por este país que a todos los que hacemos o leemos Trabajoenchina.org nos une.

Nos despedimos, no sin antes desearos unas Felices Fiestas y un Feliz Año 2014, entrevistado a Eduardo de Cos, un joven catalán que llegó a Pekín en verano de 2012. Desde aquel momento no le ha faltado trabajo como abogado y es que, en apenas año y medio y con el fin de conseguir sus metas laborales, ha trabajado en tres firmas diferentes. Hablamos con Eduardo de su experiencia en el mundo de la abogacía en China.

Eduardo de Cos, abogado en Shanghai

Nombre: Eduardo de Cos Gracia
Ciudad natal: Tarragona
Ciudad en China: Shanghai
Fecha de llegada: 28 de julio de 2012
Edad: 30
Profesión: Abogado
Estudios: Licenciatura en Derecho; Especialización en Derecho de Empresa y Máster en Derecho Internacional de los Negocios

– Hola, Eduardo, gracias por responder a las preguntas de “Hispanohablantes por China”. Permíteme empezar preguntándote por las razonas que te trajeron a China, ¿tenías alguna relación con esta cultura antes de desplazarte al país?

¡Hola. Un placer poder colaborar con Trabajoenchina.org!

La verdad es que, mi previa relación con la cultura china se limita a unas vacaciones en Pekín, en junio de 2012. Debo confesar que, durante ese viaje, quedé totalmente fascinado. Me enamoré a primera vista de la ciudad y de su gente.

Hasta entonces ni siquiera había rondado por mi cabeza la posibilidad de buscar trabajo en China. Por mucho que se tratara de la segunda economía mundial en PIB, de ser el primer país receptor de inversión extranjera directa del mundo en términos de flujos de caja, o el tercero en stocks y que, en definitiva, hubieran muchas más oportunidades que en Europa, pensé que, tanto la barrera idiomática como la cultural, serían insalvables.

Fue, tras el viaje a Pekín, cuando todos esos miedos pasaron a convertirse en motivaciones y decidí intentar ligar mi futuro a China.

– Tenía cierta curiosidad por entrevistarte ya que el tuyo no es un perfil de los más habituales en China, ¿hay demanda de abogados extranjeros en este país?

Para ser sincero, sí que existe una alta demanda de abogados extranjeros aunque, muy a mi pesar, a día de hoy, los perfiles más solicitados son de licenciados en países anglosajones.

– Tu primera experiencia laboral en China fue con un contrato de prácticas en un despacho de abogados chinos, ¿conseguiste ese trabajo desde España o una vez estando en China?, ¿cómo fue esa primera búsqueda de empleo?

En mi caso, todo fue desde España, por vía telemática.

Mi primer paso fue hacer un listado de despachos chinos, que estuvieran sitos, o con oficina en Pekín. En dicha búsqueda me centré en aquéllos cuya especialidad fuera el Derecho internacional privado. Una vez hecho esto, presté especial atención a la web de cada despacho, con la finalidad de extraer información que me sirviera para poder personalizar las carta de presentación que pretendía adjuntar con el Currículum.

Si te soy sincero, no tenía demasiadas esperanzas puestas en ello. Pensaba que, en caso de recibir respuesta, sería un proceso largo y lento, como sucede en España. Sin embargo, todo fue muy rápido: a los tres días recibí contestación de un despacho, concretamos un par de entrevistas por Skype y, en la última, ya me estaban preguntando cuándo sobre mi incorporación a la firma.

– ¿Se trataban de unas prácticas remuneradas?, ¿en qué consistía tu trabajo?

Sí, se trataba de unas prácticas remuneradas, aunque debo confesar que el sueldo no era equiparable al que hubiera sido en España.

Pues mi departamento era el de Propiedad Intelectual. Nos dedicábamos a todo lo relativo al proceso de registro, protección y defensa en China de marcas y patentes. Por otro lado, también anduve cooperando con el departamento de Internacional del despacho puesto que tenían clientes de América Latina y era el único que hablaba castellano. Allí tuve la oportunidad de colaborar directamente con uno de los socios del despacho, con quién a día de hoy sigo manteniendo una fantástica relación, y adquirir experiencia en comercio internacional.

–  Por la experiencia que tienes como abogado en España, ¿qué diferencias encuentras con respecto a la forma de trabajar en China?

No soy una persona a la que le guste generalizar ya que cada empresa tiene su sistema y forma de organizarse, pero sí he de decir que, a pesar de que la forma de trabajar no es muy distinta, hay algunas diferencias llamativas.

Así, por ejemplo, mientras en España es el socio quien, por antonomasia, se encarga de la búsqueda de clientes, en China el abogado junior ya debe tener dicha predisposición.

La falta de cooperación entre departamentos de un mismo despacho se podría considerar un importante elemento diferenciador. Al parecer, en algunos despachos, los departamentos son pseudo independientes, compitiendo incluso entre ellos. En mi caso, cuando, en el primer despacho, estuve apoyando al departamento de Internacional, mi jefe directo no lo veía con muy buenos ojos, hasta que el socio mantuvo una charla con él.

El uso de las redes sociales en el trabajo es algo que me sorprendió muchísimo también. Nada más llegar al primer despacho, ya dispuse de una cuenta en QQ para poder comunicarme con los compañeros de una forma más fluida y eficiente.

En mi caso, una de las cosas que peor llevaba era el tema de las charlas (como mínimo de una vez por semana) realizadas por el jefe del departamento, a primera hora de la mañana, cuya finalidad era motivar al resto de los empleados. No le encontraba demasiado sentido, la verdad. Escuchar a alguien, a las 9 de la mañana, durante una hora, intentando hablar de las bondades de nuestros servicios, cuando tienes mil cosas por hacer, me parecía una soberana pérdida de tiempo. Por suerte, a día de hoy, no tengo que sufrirlas muy a menudo.

– Pasados unos meses tienes claro que te gustaría trabajar en otro campo diferente, el de la constitución de empresas extranjeras en China y en pocas semanas lo consigues, ¿fue más fácil encontrar lo que buscabas en esta segunda ocasión?, ¿ayudó el hecho de buscar trabajo directamente desde China o el que te valorasen la experiencia laboral adquirida en el país?

La verdad es que, una vez decidí dejar el primer trabajo, hablé con mi jefe directo así como con el socio, facilitándome, el último, tarjetas de compañeros y amigos, por lo que me resultó más sencillo que empezar a buscar de cero. Me limité a enviar el Currículum a aquéllos que estuvieran en departamentos de inversión extranjera, o en consultorías.

Esta vez, fue después de las fiestas de año nuevo chino cuando recibí contestación de un par de empresas, e hice las respectivas entrevistas. En esta ocasión, la segunda empresa, una consultoría, se interesó más por mi, con un proyecto muy claro que, en aquel momento, creí que se amoldaba a mis pretensiones.

Creo que fue un poco de todo, pero está claro que el hecho de que una candidatura provenga de la ciudad en cuestión, es algo que es tenido muy en cuenta por el empleador. El proceso es mucho más rápido, menos impersonal.

Por supuesto, también se valora mucho la experiencia adquirida en el país. Imagino que, el hecho de haber trabajado para una empresa china, previamente, les debe dar más tranquilidad en relación a la capacidad de integración en un ambiente laboral chino.

Por otro lado, creo que el guanxi también ayudó en mi caso. El hecho de llevar referencias positivas de un socio me abrió puertas que quizás, de otro modo, no se me hubiesen abierto

– Comienzas a trabajar entonces para una consultora con oficinas por toda China, ¿qué tipo de asesoramiento ofrecen este tipo de consultoras a las empresas extranjeras que quieren emprender en China?, ¿nos podrías hablar un poco del proceso de fundación de empresas en China?

Nosotros nos encargábamos de todo lo relativo a la constitución y reestructuraciones societarias de las empresas de capital extranjero en China y territorios offshore. También llevábamos todo lo relativo a la contabilidad de éstas, así como el asesoramiento tributario de las mismas.

Existen múltiples formas de implantación en China. En nuestro caso, las más demandadas eran las Oficinas de Representación, las Wholly Foreign-Owned Enterprise, Joint Venures y Sociedades Comerciales de Inversión Extranjera.

La Constitución de una empresa extranjera en China, en términos generales, conlleva dos fases: Una fase de aprobación, y una segunda de registro.

La fase de aprobación incluye la aprobación previa de de la denominación social, así como el procedimiento de aprobación en sentido estricto.

Eduardo abogado en ChinaEn lo que atañe a la aprobación de la denominación social, una vez conseguida ésta, se puede reservar durante un periodo de 6 meses, con carácter prorrogable..

En el caso de Oficina de Representación, no se requiere dicha aprobación previa.

Por lo que respecta al procedimiento de aprobación, dependiendo del tipo societario, las autoridades chinas requerirán la Aprobación del proyecto de inversión, del establecimiento de la sociedad. Por otro lado, para el caso de proyectos de inversión donde se adquieran terrenos, se requiere la Aprobación inmobiliaria previa, por parte de la delegación local del Ministerio de Tierras y de Recursos Naturales. Asimismo, aquellos proyectos que incluyan actividades de construcción requieren de la Aprobación de evaluación de impacto ambiental.

Además, en el caso de que la actividad empresarial se desarrolle en sectores regulados, se requerirá la aprobación del órgano competente, dependiendo del sector.

En relación con el Registro, se lleva a cabo por la delegación local de la Administración Estatal de Industria y Comercio, organismo expedidor de la licencia de actividad económica.

Una vez registrado el tipo societario deseado, se deberán llevar a cabo ciertos registros relacionados con la actividad diaria de la empresa, tales como: El de inyección y verificación del capital, el de aprobación de apertura de cuenta bancaria, el registro fiscal y de divisas, entre otros.

La Oficina de Representación, al carecer de personalidad jurídica propia y no pudiendo llevar a cabo actividades lucrativas (los contratos deben ser perfeccionados por la matriz), no requiere de estos registros adicionales.

El tiempo de constitución medio de una Oficina de Representación es de 4 a 8 semanas, una vez presentada toda la documentación necesaria, mientras que, el del resto de tipos societarios, se puede dilatar hasta los 7 u 8 meses.

– En la actualidad, sigues trabajando como abogado en el área de comercio internacional, pero para una tercera empresa, ¿cuáles son tus próximos retos?, ¿te ves trabajando en China a largo plazo?

La verdad es que, mi intención es, como mínimo, quedarme 2 o 3 años más en China, y luego ya se verá. Actualmente estoy disfrutando muchísimo de la experiencia aquí y, pese a echar mucho de menos a la familia, amigos, el clima y la comida española, no me planteo una vuelta a corto plazo.

Mi reto inmediato es adquirir la mayor experiencia posible en el despacho actual y, luego, a poder ser, trabajar en un despacho o empresa española con relaciones comerciales en China.

Él último cambio de trabajo, supuso también un cambio de residencia, ¿con qué ciudad te quedas, con Pekín o con Shanghái?, ¿por qué?

Ambas ciudades tienen su encanto. Shanghái, bajo mi punto de vista, es una ciudad más cosmopolita, más ordenada, más hecha, en definitiva, para el extranjero. Pero a día de hoy, me quedo con Pekín. Se trata de la  capital política del País. La cantidad de oferta cultural de allí es impresionante.

– ¿Crees que es imprescindible hablar chino para el mundo laboral en el que te mueves o hablando inglés no es necesario?

Por necesidad, la comunicación con mi entorno es en inglés, pero eso no implica que sea suficiente. Pese a estar los compañeros muy pendientes de mi, me siento muy integrado y apoyado, soy consciente de que estoy limitado.  Así, por ejemplo, estoy en un viaje o en una cena de negocios y, normalmente, el chino es la lengua vehicular.

En mi caso, intento superar esa barrera haciendo intensivos de chino durante los fines de semana, aunque lleve mucho tiempo y, a día de hoy no sea capaz de tener una conversación coherente, creo que vale la pena.

Eduardo, de nuevo, muchas gracias por compartir con los lectores de Trabajoenchina.org tus vivencias en China. Deseamos que sigas disfrutando de tu trabajo y que tu experiencia pueda ayudar a otras personas que se estén planteando dar el salto a China.

¡Muchísimas gracias a vosotros y, aprovecho para desearos unas muy felices fiestas a todos!

Madrileños por el Mundo: China

¿Eres madrileño o conoces a algún ciudadano de esta comunidad que viva en China?

Tal y como ocurrió el año pasado por estas fechas con el programa “Castellano-Manchegos por el Mundo”, en esta ocasión es la productora Zebra Producciones quien se ha puesto en contacto con nosotros para ayudarles a buscar madrileños que vivan por China, especialmente por la zona de Shanghái. En unas semanas grabarán una nueva edición de “Madrileños por el Mundo” para la televisión autonómica Telemadrid.

Como ya sabréis, el propósito de este programa de televisión es conocer a través de los ojos de ciudadanos procedentes de Madrid otros destinos fuera de España. Con este fin, se convertirán en guías que mostrarán las peculiaridades de cada zona, sus costumbres, cultura, gastronomía y forma de vida. De su mano descubriremos los lugares favoritos de cada uno de ellos en su destino de residencia.

Si estás interesado en participar en el programa o tienes algún conocido que viva en China y pueda estar interesado, ponte en contacto con el programa a través del siguiente correo electrónico: madridxmundo@gmail.com

Primera visita a Yiwu ¿Cómo ir preparado?

En mi primera visita a este pueblo mercante, Yiwu, no iba preparada, o no todo lo que debería ir. Como dije en mi anterior post, traía conmigo las direcciones en chino de donde quería ir, el mapa de donde estaban localizadas las tiendas que quería visitar e incluso la distribución por plantas de los 5 distritos del inmenso mercado.

¡No fue suficiente!

No había visto nada tan grande en mi vida… con mi mochila a cuestas empecé a andar por los pasillos mirando a un lado y a otro. Las tiendas están agrupadas por productos y yo buscaba artículos de decoración y muebles de exterior, todo para vender en España. Una empresa española había contactado conmigo para que buscara esto y ¡me puse manos a la obra!

Una vez localicé la planta donde estaba lo que yo buscaba, entré en varias tiendas al azar, y preguntaba precio, hacía foto y anotaba. No negociaba nada, pues no sabía cantidades ni el producto que finalmente compraría. Aquí los vendedores hablan inglés muy muy básico, y alguno ni siquiera eso. Varios fabricantes tienen en la tienda una chica que habla inglés para que haga de intermediario con los compradores, pero incluso siendo esa la única función de la chica, es complicado comunicarse en ocasiones.

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Empecé por jarrones y artículos de decoración similares. Hay preciosidades, cosas muy baratas pero otras no tanto. La diferencia está en los materiales y el proceso de fabricación.

Se dice que todo lo que está hecho en China es de mala calidad y yo he comprobado que no. En China se puede comprar de todo, de hecho son los mayores fabricantes del mundo, es sólo cuestión de elegir. Cierto es que tienes dos productos en la mano que parecen iguales y uno cuesta 1€ y otro cuesta 10€, has venido a China y quieres comprar barato, por lo que acabas comprando el de 1€… aquí se fabrican artículos de muy buena calidad. La calidad siempre se paga, en China y en cualquier parte del mundo.

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Después de casi 5 horas andando por aquella enorme superficie, tratando de entenderme con los comerciantes y haber agotado la batería de mi cámara y la de mi teléfono móvil haciendo fotos, decidí irme. A pesar de todo lo que había traído para hacer un buen trabajo, no había sido suficiente.

Estaba cansada, sucia de todo el día en aquella jungla y un poco decepcionada. Soy bastante cabezota y persistente, así que en el tren camino a Shanghai hice una lista de las cosas que tenía que traer para el siguiente viaje:

  • Una libreta y una grapadora: para anotar precios, número de foto del artículo en sí y grapar la tarjeta de visita de la tienda. Así lo tendría todo bien organizado.
  • El cargador de mi móvil y una batería extra: además de hacer fotos, lo uso como traductor y la batería se acaba enseguida.
  • Dos cámaras de fotos en vez de una, o 2 baterías si las tuviera. Se hacen muchas fotos
  • Toallitas de jabón y desinfectante para lavarme las manos continuamente
  • Comida. Allí no se puede comer nada de lo que venden y aparte no se puede perder tiempo, hay mucho que ver.
  • Un folio con las preguntas más importantes traducidas a chino, hay quien no entiende Inglés y mucho menos español.
  • Reservar una noche de hotel como mínimo. No hay tiempo físico de ver ni siquiera un distrito en un día.

Así que con todas estas ideas, llegué a Shanghai muy tarde y muy cansada… ¡lista para el siguiente ataque!

Recuerda que puedes leer mis aventuras por diferentes países del mundo como Maldivas, Australia, Singapur, etc. en mi blog personal

Importar productos de China (experiencia en el mercado Yiwu)

Si algo saco en conclusión de mis numerosas visitas a Yiwu, es que hay que ir con la idea muy clara de lo que buscas y dirigirte al distrito y piso adecuado directamente. Las dimensiones son tan desorbitadas, que no hay tiempo material de verlo todo.

En esta visita reservé hotel y me quedaría un par de días, pues ya tenía claro lo que buscaba, el presupuesto de la empresa que me manda a comprar y una perspectiva aproximada de donde me movía.

Me alojaba en Yiwu Wendemu International Hotel, por unos 50€ la noche en habitación Deluxe con desayuno incluido para 2 personas. El hotel está a muy poca distancia andando de la zona de compras, y hay muchos restaurantes por la zona, aunque no son gran cosa. Yiwu es totalmente una ciudad mercantil, así que hay poco más que eso. El hotel en definitiva está muy bien, la atención genial para ser China y además incluyen un ordenador con internet en la habitación que facilita mucho la comunicación con el exterior. Recordar que internet en China es algo nos trae de cabeza a todos los occidentales.

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Como consejo personal, si podéis evitar los días de calor de julio y agosto, os haréis un favor. Las temperaturas rondan los 40-45 grados centígrados. La polución y la suciedad del sitio tampoco ayudan a llevarlo muy bien.

¡Manos a la obra! ¿Por donde empezamos?

Esta vez traía ayudante, así que fue todo más rápido y sencillo, contando con la experiencia previa, ya íbamos a tiro hecho. Ir al distrito en el que se encuentra lo que venimos a buscar, entrar en tiendas, preguntar precios, negociar por cantidades (siempre muy muy altas para obtener mejor precio) y apuntar toda la información que recopilamos, anotando el número de la foto que acompaña a nuestras notas. Nos quedamos con la tarjeta de las tiendas, que son representantes de fábricas en si, y anotamos qué es lo que nos gusta de cada sitio.

También es importante preguntar varias cosas, ya que si nunca lo hemos hecho antes, tendremos que volver para conseguir la información que necesitamos. Estos son mis notas personales para cualquier principiante que vaya a comprar en China al por mayor:

  • Ellos nos preguntan por el DIAN, que son las comisiones que deben de pagar al agente que viene con nosotros. Hay mucha gente que por la barrera del idioma, contratan a un agente para que les traduzca todo en las negociaciones y la compra. Hay que tener cuidado con esto, pues normalmente cobran de un 1 a un 5 % del total que compremos, pero también negocian una parte que el vendedor incluye en el precio final que pagas.
  • ¿Cuál es la cantidad mínima de cada producto que podemos pedir? Llamado en el sector MOQ, correspondiente a las siglas en inglés de Minimum Order Quantity. En Yiwu se hablan de cantidades al por mayor, así que de cada modelo o color los mínimos suelen ser 500 o incluso 1000 unidades, dependiendo del tamaño. A veces son flexibles con mezclar colores y demás, pero los números que se manejan en referente a cantidades, son siempre grandes. No se puede ir a Yiwu a comprar los muebles de nuestra casa por ejemplo.
  • Comparar precios entre varias tiendas que tengan el mismo producto, pues depende de como nos vean, y lo hábiles que seamos nos darán mejor o peor precio.
  • “Special declare fee” . Tenemos que tener en cuenta que hay productos que requieren controles de calidad, y que si la fábrica no dispone de las oportunas regularizaciones, no estaremos en condiciones de importarlo, además de tener que pagar un alto coste. Hay algunos productos que tienen una tarifa especial, como perfumes, cremas, etc.  y normalmente rondan los 200 – 300 USD, unos 150-250 Euros por contenedor declarado. Si la mercancía es considerada como peligrosa, esta tarifa sería mucho más alta. Cuando hablamos de copias, falsificaciones de conocidas marcas y demás, los precios van desde 800 hasta 4000 Euros.

    El gobierno chino tiene toda esta información en internet, donde lo podemos consultar fácilmente. Este es el enlace.

    Comparar precios entre varias tiendas que tengan el mismo producto, pues depende de como nos vean, y lo hábiles que seamos nos darán mejor o peor precio.

  • Tener conocimiento el cambio de moneda para saber el coste real de las cosas, en China se habla en yuanes (RMB) y tenemos que usar continuamente la calculadora o nuestra capacidad mental para la conversión.
  • Conocer los términos FOB y CIF. Los precios que nos dan pueden incluir transporte o no, esa es la diferencia. FOB significa que la empresa se hace cargo de preparar toda la documentación de la mercancía y llevarla al puerto de salida para su exportación. Mientras que CIF, incluye el traslado de la mercancía al puerto de destino, incluyendo despacho de aduanas a la llegada. Podemos hacerlo con ellos o bien contactar con una agencia de importación de nuestro país y que ellos se encarguen, que suele ser más barato.

    Este sería el proceso de comprar en China y traernos las cosas a nuestro país:

     Importar productos de China
    Insisto en que Yiwu no es un sitio para pequeñas cantidades, pero es cierto que si se pide una muestra, nos la cobran a precio de tienda, normalmente cara. Si finalmente haces la compra grande, te descontarían el precio que pagaste por la muestra, es la forma que tienen para evitar los listillos.
    ¡Este es mi resumen! Con esto solo hablo de lo que sería ir a comprar, seleccionar lo que nos gusta, negociar los precios y saber lo que tendríamos que hacer para traernos nuestra compra a nuestro país. Después vienen otros muchos factores que tenemos que tener en cuenta en nuestro proceso.
    Recuerda que si quieres leer mis aventuras por el mundo, puedes visitar mi blog personal: A mi que no me lo cuenten