Steve Ballmer reconoce que no pudo cambiar Microsoft a la velocidad necesaria

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¿Cual pudo ser el motivo por el que Steve Ballmer decidió un buen día presentar su dimisión y poner fin a una trayectoria que se remonta a los primeros días de Microsoft? Lo cierto es que no eran secretas las desavenencias en la cúpula de la compañía por la forma en la que la firma de Redmond debía encarar el futuro, pero ahora sabemos por boca del propio Ballmer que su retirada fue voluntaria, motivada por su incapacidad para llevar a Microsoft hacia una nueva dirección con la velocidad que deseaba la junta directiva.

En una entrevista concedida al Wall Street Journal, Ballmer reconoce que se encontraba bajo una intensa presión ejercida por la junta de Microsoft, que estaba espoleándole para convertir a Microsoft en una compañía de dispositivos y servicios. Las exigencias comenzaron hacia el mes de enero, y para el mes de mayo Ballmer se había dado cuenta de que su propia filosofía y estilo de mando estaban ralentizando la transición. En palabras de Ballmer: “al final, teníamos que romper un patrón. Y reconozcámoslo: soy un patrón”.

Convencido de que Microsoft necesitaba savia nueva para impulsar la re-estructuración de la compañía, Ballmer decidió dimitir y ceder su cargo a un nuevo CEO capaz de moverse a la velocidad exigida por la junta directiva. Por ahora las quinielas no tienen un claro favorito, pero sea quien sea el ejecutivo escogido para tomar las riendas de Microsoft, deberá recoger el testigo de un CEO que fue capaz de bajarse del pedestal por el bien de la propia compañía que dirigía. No es lo que se dice una situación habitual.

Vía | Business Insider

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