El arte del regateo

Muchos de vosotros os sorprendéis cuando veis que publicamos alguna oferta donde no se indica una cifra como salario mensual, sino dos, es decir, un intervalo entre las dos cantidades que puede oscilar ese sueldo. ¿La razón? Muy fácil, estamos hablando del país del eterno regateo.

Del mismo modo que uno va a un mercado a comprar ropa y debe negociar el precio, también lo debe hacer cuando hace una entrevista de trabajo. Muchas empresas chinas te tantean primero preguntándote por el sueldo que esperas ganar, para después empezar todo un proceso de subidas y bajadas hasta llegar al sueldo fijado. No obstante, este intervalo muchas veces significa el sueldo inicial y el sueldo al que puedes llegar conforme vas ganando más experiencia.

El regateo en los mercados de ropa y copias de China es famoso fuera de sus fronteras: pequeños puestos donde compras ropa de “marca” y los dependientes te atienden en tu lengua incluso antes de que pronuncies una palabra en inglés. Una vez activado su detector de nacionalidades, ellos entonan un “hola amigo”, que aunque parezca cómico, va acompañado de un clásico “mila, mila, balato”, o su versión inglesa “jalou, luka, luka, chipa, chipa”.

Lo que la gente no sabe es que este regateo  no se queda en los mercados de ropa, sino que te acompaña en tu día a día en este país, si lo llevas bien, o te persigue, si no lo llevas tan bien. Desde la compra de un ordenador o un par de gafas, pasando por la reserva de un viaje o un hotel, hasta incluso la matrícula del gimnasio o el sueldo, como decíamos al principio.

Regatear en China puede ser divertido si te lo tomas con humor, pero también puede ser frustrante si quieres hacer una compra rápida. Cada uno tiene su propio truco para bajar el precio y que sea más barato (便宜一下 – biàn​yí​ yī​xià​), que según el producto puede llegar a quedarse en incluso el 60% del precio original. Las principales víctimas de pagar un precio excesivamente caro son los turistas, que como suelen considerar el precio de salida ya barato, suele regatear muy poco. Por tanto, aparenta no ser un turista, aunque lo seas. El precio de salida será más bajo. Para ello, ayuda mucho el segundo truco, utiliza tus conocimientos de la lengua china, por muy bajos que sean. Es un indicio de que al menos no has venido de viaje a China y que incluso puedes vivir aquí y por tanto conocer los precios verdaderos de las cosas. Si hablas bien chino, esta batalla la tienes ganada, porque el precio de salida será casi igual que el que le puedan dar a una persona china (que también tiene que negociar, nadie se libra de regatear en China).

Uno de los principales trucos para hacer tus compras con éxito y no desesperarte en el camino es saber de antemano el precio de los productos que vas a comprar o el precio más bajo al que algún conocido lo ha conseguido. Sabiendo este precio puedes llegar a la tienda y aunque no hayas estado nunca allí, con seguridad dices el producto que quieres y afirmas que lo has comprado antes por tal precio, no dando pie a ninguna larga conversación en el que las cifras suben y bajan en la calculadora. Aún así, la primera reacción será de incredulidad: “es imposible, perderíamos dinero si lo vendiéramos a ese precio, será de otra calidad o en otra tienda”. No obstante, volver a repetir la jugada con la misma seguridad te hará poder comprar esa pieza al precio deseado sin perder mucho tiempo. Recuerda, regatear en China puede ser fácil si te lo tomas con filosofía.

 

Si vives en China y quieres compartir con nosotros qué trucos utilizas para regatear, no dudes en escribir en los comentarios de esta entrada.

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