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Beatriz, profesora de idiomas en Xi’an

Volvemos a Xi’an, aunque esta vez no para visitar los Guerreros de Terracotta, sino a Beatriz, una profesora de inglés que ha impartido clase en diferentes centros de educación primaria e infantil de la antigua capital china. De la mano de Beatriz conoceremos que en China no es oro todo lo que reluce.

profesora de inglés en Xi'an

Nombre: Beatriz Martín
Ciudad natal: Madrid
Ciudad en China: Xi’an
Fecha de llegada: octubre de 2011
Edad: 31
Profesión: Maestra de inglés
Estudios: Técnico superior en secretariado internacional bilingüe

– Hola, Beatriz, muchas gracias por dedicarnos unos minutos. Estamos seguros de que tu testimonio ayudará a muchos de nuestros lectores que desean dar el paso que tú diste hace ya dos años. En primer lugar, ¿por qué decidiste venir a China?

Hola, de nada Juan. Muchas gracias a vosotros por darme la oportunidad de contar mi historia. Bueno, pues las razones fueron varias. Mi hermana tiene una pequeña oficina inmobiliaria y trabaja bastante con chinos por lo que decidió estudiar chino y por consecuencia yo también comencé a interesarme. Estaba en Madrid sin trabajo y con ganas de irme fuera otra vez, pues ya había estado viviendo en Londres dos años. Así que hice un curso de formación para profesores de español en la escuela International House Madrid. Me puse manos a la obra a buscar trabajo en el extranjero, siendo mi prioridad China y con la gran suerte de encontrar mi primer trabajo en International House Xi’an como profesora de español e inglés.

– ¿Elegiste la ciudad de Xi’an por esa oferta de trabajo en concreto o por alguna otra razón?

Mucha gente me pregunta ¿por qué elegiste Xi’an? Yo siempre respondo que Xi’an me eligió a mí. Como bien dices, fue más bien por esa oferta de trabajo.

– Según hemos sabido, tu primera experiencia laboral en la ciudad no fue muy gratificante, ¿cómo eran las condiciones laborales en dicho centro?, ¿distaban mucho de la oferta que encontraste desde España?

Mi primera experiencia laboral fue buena en cuanto a relaciones humanas, con compañeros tanto extranjeros como chinos. Conocí a mucha gente, hice muchos amigos que hoy aún conservo. La parte laboral no fue tan buena…trabajaba muchas horas, tenía que desplazarme a diferentes escuelas de Xi’an para impartir clases, todo ello en autobús. Coger un autobús en China en hora punta no es una experiencia precisamente agradable, empujones, codazos, los supervisores chillando… y además el salario era muy malo. Había cosas que ya sabía, que el salario era bajo, que se trabajaba duro, que el jefe era un poco negrero…lo que no sabía es hasta qué nivel llegaba este problema. Había días que me levantaba a las 6 de la mañana para ir a trabajar y terminaba a las 9 de la noche, sabiendo que al día siguiente me esperaba otro día parecido. Había días que tenía que comer corriendo para coger el autobús y no llegar tarde a la siguiente escuela. A la hora de cobrar las horas extra a final de mes, siempre había problemas con el jefe y la gente de contabilidad…No obstante, y pese a toda esta problemática, tengo que decir, que me siento afortunada por haber tenido la oportunidad de venir a China, y añadir que el ambiente de trabajo era excelente. Mis compañeros de trabajo, eran también mis compañeros de piso, mis amigos y mi familia.

– Ante esa situación, decidiste dejar ese trabajo, ¿qué tuviste que hacer exactamente para acabar con tu contrato?

Dejar un trabajo en China cuando ya se tiene visado de trabajo no es fácil. Si tu contrato no ha finalizado, estás rompiendo el contrato, y la empresa tiene todo el derecho del mundo a no facilitarte la documentación para trasladar tu visado a la nueva compañía si no se llega a un acuerdo. Éste fue mi caso. Mi jefe no quería que dejara el trabajo, así que intentó por todos los medios que así fuera. Primero intentándome hacer creer que, legalmente, no podía dejar el trabajo para irme a otra empresa, después, cuando ya se dio cuenta que yo estaba bien informada, simplemente se negó a facilitarme la documentación, cosa que es totalmente legítima. Finalmente, con ayuda de la nueva empresa, lo conseguí.

– Aún así, seguiste trabajando en China, esta vez buscando un puesto desde el propio país, ¿crees que es más fácil?, ¿qué herramientas utilizaste para buscarlo?

Conseguir un trabajo desde aquí, en mi opinión, es mucho más fácil. La página web más popular para encontrar un trabajo relacionado con la enseñanza en China es www.echinacities.com. Cuenta mucho que ya estés viviendo en China, pues al ser un país tan diferente, ya tienen la certeza de que te adaptarás. El proceso de adaptación es, en muchas ocasiones, un problema grande. La barrera cultural e idiomática es inmensa, y mucha gente no es capaz de flanquearla. A mí personalmente, me encanta Xi’an, me encanta el reto del aprendizaje de una lengua y una cultura completamente diferentes a la mía. Los chinos son gente muy especial, muy introvertida, pero a la vez con muchas ganas de conocer al extranjero, de aprender y de enseñarte. Realmente si abres la mente, la experiencia puede resultar única.  Sin embargo, comprendo que puedas llegar a sentirte muy infeliz aquí. La contaminación, la suciedad, la falta de ocio, el problema en la seguridad alimentaria…todas esas cosas, afectan tu día a día.

– Empiezas un tercer curso académico en Xi’an, y por mejorar tus condiciones laborales, has empezado a trabajar en otra escuela diferente. Suponemos que llevas a tus espaldas más de una entrevista de trabajo, ¿algún consejo?, ¿nos podrías hablar de las demo classes?

Pues para serte franca Juan, no he hecho tantas entrevistas…tengo que admitir, que la búsqueda de trabajo en China para mí no ha sido dura. Si lo comparo a cuando estuve en Inglaterra, donde la competitividad era bestial, esto ha sido pan comido. Este último trabajo lo encontré a través de una amiga. Ella estaba contenta, pagaban bastante bien la hora, el jefe era majo y estaba en Xi’an. Hice una entrevista y una demo class, es decir, una clase prueba. Yo las dos demo classes que he hecho han sido un tanto raras, pues han sido para dar clase a niños de primaria, pero al hacer la demo me he encontrado con un grupo de chinos adultos…claro, te sientes un poco ridículo, pues tienes que presentar actividades que con niños funcionan bien, pero con adultos, y más con chinos, que son muy tímidos, obviamente no funcionan.

– ¿Cómo es la demanda de profesores de inglés en China? Por tu experiencia, suponemos que no ser nativo no debe ser una gran barrera, pero, ¿qué requisitos piden?

Los requisitos varían según la institución. En muchas escuelas lo que cuenta es que tu inglés sea bueno y que te gusten los niños. Existe una clara preferencia por los extranjeros caucasianos. Si eres blanco, hablas bien inglés y te gustan los niños creo que es muy fácil encontrar trabajo como profesor de inglés. Para conseguir un visado de trabajo normalmente te piden algún tipo de titulación para enseñar, en mi caso con el certificado de profesora de español y el CAE de Cambridge ha sido suficiente. Hay mucha demanda, y los nativos no pueden cubrirla en su totalidad, así que ahí está nuestra oportunidad, la de nosotros, los no nativos.

Tengo entendido que si quieres ser profesor en una universidad los requisitos son más exigentes, y que en este caso, sí es imprescindible que seas nativo.

– Háblanos un poco de tu experiencia con la lengua china: ¿hablas chino?, ¿cómo lo has aprendido?

Decir que hablo chino, quizá sería un poco pretencioso. Hablo un poquito, para desenvolverme y tener una conversación bastante básica. Estoy muy contenta con mi progreso. Cuando vine sabía cuatro frases contadas  y un poco de vocabulario. Aún así, estos pocos conocimientos no eran muy aplicables, pues cada vez que intentaba hablar no me entendían, y por supuesto yo a ellos tampoco…Hoy, puedo viajar por China, ir al dentista, hablar con mi casero, todo esto atropelladamente…..creo que dada la dificultad que presenta esta lengua, es bastante. Tengo una profesora particular muy buena e intento ponerme por mi cuenta dos o tres veces a la semana. El chino es una lengua tremendamente exigente, te tiene que gustar, realmente, sentir deseo por aprender. El aprendizaje muy muy lento, jo, ¡¡es que es chino!! Pero precisamente, el hecho de que sea tan difícil y diferente, es lo que hace que aprender esta lengua sea tan interesante. Me queda un largo camino, pero lo recorro con gran ilusión.

– ¿Crees que es imprescindible hablar chino para el mundo laboral en el que te mueves? Si no lo es, ¿qué utilidad le ves en tu día a día?

Para mi trabajo definitivamente no lo es. Si hablas inglés es suficiente. Ahora bien, creo que mejora las relaciones laborales a nivel humano si al menos, lo intentas, o eso percibo yo de mis compañeros. El entusiasmo que muestran cuando ven que tú te interesas por su lengua, es realmente algo muy bonito. Y te animan un montón a seguir intentándolo. Para vivir en China largo tiempo si lo veo imprescindible. En Xi’an, los chinos no hablan inglés. Mejora mucho tu calidad de vida el saber, al menos un chino de supervivencia. Si no, tendrás que estar eternamente pidiendo favores. Yo aún tengo que pedirlos, cuando es importante que me entere bien de algo no tengo más remedio que echar mano de mis amigos. Desde mi punto de vista, cambia mucho tu vida y tu experiencia aquí si aprendes chino. La gente me pregunta en España “¿y por qué aprendes chino?” Y yo respondo “¿es que vivir en China no es razón suficiente?”

– En este tiempo has tenido tres jefes y un centenar de compañeros de trabajos, en su gran mayoría, docente chino, ¿cómo es el trato con ellos?

Yo diría que es difícil por un lado y maravilloso por otro.

Difícil, porque los chinos no son organizados. No esperes que te avisen de algo que tú consideras importante, con la antelación que tú estimas necesaria. Eso no va a pasar. Si te cancelan una clase, o hay algún cambio, a mí siempre me han avisado a última hora, eso si me avisan….Al final aprendes a sobrevivir, al principio me estresaba mucho porque no me daba tiempo a preparar la clase, o porque había ido a la escuela en balde…luego te das cuenta que la calidad de enseñanza que esperan de ti se corresponde con su falta de organización, así que te relajas.

Maravilloso porque desde mi punto de vista, son inocentes y buenos de corazón. No son retorcidos, no he tenido conflictos con mis compañeros de trabajo, a nivel discusiones, no he notado envidias, ni zancadillas….Todo lo contrario, a mí siempre me han ayudado mucho. Con los jefes el trato es diferente. Los chinos rara vez se quejan o protestan. Los extranjeros si lo hacemos, y es algo que a los jefes les suele sorprender y molestar mucho.

– Damos por hecho que al vivir tan lejos de tu familia y amigos, al final acabas haciendo una pequeña familia allá donde vayas. ¿Cómo es tu vida social en Xi’an?, ¿te relacionas también con personas chinas?

En ese sentido me considero una persona muy afortunada. Tenemos una comunidad de españoles pequeñita, pero estamos muy muy unidos. Quedamos semanalmente, para cenar o tomar unas cervezas en una pequeña tienda cuyo dueño hemos bautizado como “pengyou” que significa “amigo”. Un hombre realmente entrañable, buena persona….¡¡Me encanta ir a esa tienda!! Jugamos a juegos, bebemos, picamos…lo que hacemos no es gran cosa, pero es la atmósfera que se crea allí lo que hace del sitio un lugar especial. Sobra decir, que “pengyou” y su señora, son un matrimonio chino, claro. Allí también vienen ocasionalmente otros extranjeros, pero tengo que reconocer que trato bastante más con españoles…

Españoles en Xi'an

– El visado es una de las cuestiones que más quebraderos de cabeza te ha supuesto, háblanos un poco de los cambios que has tenido que hacer y cómo los has tramitado.

Esta es la pesadilla de todos los extranjeros en China. El primer visado que tuve fue de negocios, éste fue muy fácil, solo necesité una carta de invitación por parte de la escuela. El segundo fue visado de trabajo, tuve que ir a Hong Kong a tramitarlo, una vez allí me faltaba un documento, cosa muy típica en China por la falta de organización de la que hablaba anteriormente….menos mal que me lo pudieron mandar rápidamente por fax y pude solucionar el problema. Este tipo de visado es más exigente, tienes que presentar títulos académicos, currículum, después el gobierno da el OK y tu empresa te tiene que facilitar documentación, una vez de vuelta en China tienes que hacerte un reconocimiento médico…en fin, una pesadilla burocrática. Ahora la ley ha cambiado, y además del reconocimiento médico una vez dentro del país, debes también presentar un Certificado de Penales previamente expedido en tu país de origen, claro. Así que realmente no estoy muy segura si a partir de ahora se puede tramitar desde Hong Kong.

– Según conocimos por un artículo que publicamos hace unos meses, Xi’an, al igual que muchas otras ciudades de China, tiene unos niveles de contaminación muy altos, ¿os afecta de alguna manera en vuestro día a día?, ¿os habéis planteado dejar esta ciudad por este motivo?

Es cierto, la contaminación es tremenda. Es algo que realmente te llega a amargar a veces. Yo no me he planteado irme de China por ese motivo, pero sí que a veces me he planteado cambiar de ciudad. Este pasado invierno ha habido días en los que no he salido de casa porque me daba miedo, no es aconsejable tampoco hacer deporte al aire libre…así que si que afecta a tu día a día. Una amiga mía, que es asmática, decidió volverse a España entre otros motivos, por la contaminación. Esos días de invierno tan terribles, fueron la gota final que colmó el vaso para que ella decidiera comprar un billete y marcharse definitivamente. Conozco varios casos de extranjeros que deciden dejar China por este motivo.

– Aún así, continuas otro año más en Xi’an, ¿qué tiene esta ciudad o este país que atrapa a todo el que llega?

Dejando a un lado la contaminación, para mí Xi’an es la ciudad ideal. Mucha gente dice que no es dónde estés, si no con quién estés, y no podría estar más de acuerdo. Yo estoy muy contenta por esa pequeña familia que tengo aquí, y por como son los chinos de Xi’an. Dicen que los chinos del sur son más abiertos, pero también no tan nobles como los del norte. Prefiero mis chinos tímidos e introvertidos, pero buenos de corazón. El coste de vida aquí es muy barato. Lo que te permite viajar, salir a cenar con los amigos y volver a España una vez al año. Creo que no está mal. La oferta de ocio que tienes en Pekín o Shanghai es mucho mayor, pero también el coste de vida es muchísimo más elevado. Además, Shanghai es como Europa por lo que la experiencia no es muy “china” si vives allí. A mi modo de ver, en Xi’an tienes la China tradicional, pero algo de vida foránea, lo justo y necesario para desahogarte. Los primeros meses si te soy franca, aunque me gustó, no veía nada claro quedarme algo más que unos meses, y me preguntaba por qué había extranjeros que llevaban tanto tiempo aquí y se sentían tan felices en esta ciudad. Año y medio después, en mi viaje a Tailandia (para mi gusto demasiado turística), comprendí que es la autenticidad lo que hace que me guste tanto vivir en China. Simplemente el hecho de coger el autobús, mirar a mi alrededor, y darme cuenta de que soy la única blanca, me parece muy interesante.

– ¿Algún consejo para la gente que quiera venir a buscarse la vida a China?

Venid con muchas ganas y la mente muy abierta. Este país no es para todos. Intentad sacar lo mejor de ellos, los chinos te pueden enseñar mucho, pero tienes que estar dispuesto a conocerles, a comprenderles. No les juzguéis por ser diferentes, intentad comprender y aprender es la clave. No os enfadéis porque no hablan inglés, recordad que estáis en su país….somos nosotros lo que debemos hacer el esfuerzo.

De nuevo, agradecemos la colaboración de Beatriz y le deseamos toda la suerte del mundo en su nueva aventura laboral por China.

Muchas gracias a ti Juan. Yo también os deseo la mejor de las suertes con vuestra página web.

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One comment

  1. Beatriz, me ha encantado tu entrevista, especialmente porque me siento muy identificada con tu historia. Yo también di clases en Xi´an rodeada de compañeros y jefes chinos y ahora en Tianjin trabajo con niños.

    Solo quería darte las gracias por compartir tu experiencia.

    Un saludo,

    Brígida Herrera

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