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Pol Merino, Project Engineer y Sales Manager en Shanghai

Esta semana en Hispanohablantes por China entrevistamos a Pol Merino, un joven catalán que con apenas 25 años coordina un proyecto de ingeniería farmacéutica en Shanghái, además de hacer las funciones de sales manager. Con él hablamos de su experiencia laboral en China, sus vivencias e incluso de su aprendizaje de la lengua china.

Pol Merino, Project Engineer y Sales Manager en Shanghai

Nombre: Pol Merino
Ciudad natal: Argentona (Barcelona)
Ciudad en China: 
Shanghai
Fecha de llegada: Febrero 2013
Edad: 25
Profesión: Project Engineer y Area Sales Manager
Formación: Licenciado en Biotecnología

– Hola, Pol, gracias por responder a nuestras preguntas. En la actualidad nos decías que trabajas en Shanghái, sin embargo, esta no es la primera vez que vives en China, ¿qué motivos te trajeron a este país hace unos años?

Buenos días a todos! Por qué me decidí a venir a China? Pues todo empezó al terminar mi Licenciatura en Biotecnología, que estaba muy enfocada a la investigación, al trabajo de laboratorio y que te encamina, en la gran mayoría de los casos, hacia un Doctorado. Ya desde segundo de carrera que no me veía durante 10 o 20 años haciendo trabajo de laboratorio, así que una vez terminé la carrera decidí irme a Viena, donde me ofrecieron una beca para realizar un proyecto de investigación durante 10 meses y así tener una idea clara de lo que me esperaba antes de seguir con un Doctorado de 4 años. Y a pesar de que disfruté muchísimo, al cabo de esos 10 meses, en Julio de 2011, no me vi en un Doctorado. Al contrario, decidí que me quería dedicar a los negocios y relaciones internacionales, donde la clave está en entender todos los campos, incluidas las diferentes culturas, para tomar las decisiones correctas. Así que analicé los perfiles profesionales de los grandes directivos a nivel mundial y también la tendencia de la economía, y vi claros mis objetivos, dónde tenía que formarme:

  1. Experiencia internacional: el mundo está cada vez más globalizado, las empresas tienen sedes en todos los continentes pero las diferencias culturales siguen siendo enormes y es      necesario entender todas las culturas y formas de trabajar.
  2. MBA en una Escuela de Negocios con prestigio a nivel internacional: no solo por lo que se aprende sino por los contactos y networking que se hacen en tales ambientes.

Así pues, la respuesta para lograr ambos objetivos fue fácil: trabajar en China. Ya es la segunda potencia internacional, sus empresas están creciendo a un ritmo endemoniado, las diferencias culturales son enormes, con  lo cual puede haber muchos conflictos, etc. En definitiva, las grandes empresas cada vez tendrán una necesidad más grande de gente que entienda ambas culturas (Occidente y Oriente) y con ganas y energías para viajar, cosa que me aporta mi juventud.

Aunque del dicho al hecho hay un trecho. Y la verdad es que con mi experiencia (laboratorio), el campo en el que quería trabajar (ingeniería/business development) y mi juventud, sólo tenía una opción para conseguir trabajo en China: aprender el chino. Y éste fue el motivo que me llevó a Suzhou hace ya más de 2 años…

– ¿Por qué elegiste la ciudad de Suzhou?, ¿cómo fue aquella primera experiencia en China?

La razón por la cual elegí Suzhou es que, pese a estar al lado de Shanghái, es una ciudad mucho más tradicional, dónde la colonia occidental es menor y por consiguiente se habla menos inglés, especialmente en el downtown que es donde yo vivía. Pero no nos engañemos, Suzhou es una de las ciudades más desarrolladas de China (si algún día vais, visitad el SIP), pero comparándola con Shanghái es mil veces más tradicional y mucho mejor para aprender el mandarín.

En cuanto a la experiencia, fue genial! Conocí a muchísima gente y aprendí mucho sobre la cultura china, lo que me ha permitido adaptarme mucho más rápido a la vida en Shanghái.

– Suponemos que también fue tu primera toma de contacto con la lengua china y según nos habías comentado, en apenas un año de estudio aprobaste el examen HSK 4 (nivel intermedio de chino), ¿qué tipo de programa de estudios seguiste?, ¿crees que parte de tus progresos se deben a la inmersión cultural?

Sí, fue mi primera toma de contacto, y bastante chocante. No pude empezar a estudiarlo antes ya que durante mi estancia en Viena me dediqué a perfeccionar mi alemán. Así que cuando llegué aquí fue un shock muy grande, tardé unos meses en cogerle el tranquillo pero luego todo fue mucho más fácil.

Estudié mandarín en la Universidad de Suzhou, un curso de 3 horas al día durante 4 meses. Durante el primer cuadrimestre estudié el nivel elemental, pero a la vuelta de vacaciones, cuando empecé con el segundo nivel me di cuenta que si quería trabajar en China debía esforzarme y salté al siguiente nivel. Los segundos 4 meses fueron mucho más intensos y me requirieron más estudio en casa, pero al final me presenté y aprobé el HSK 4 así que el esfuerzo mereció la pena.

Y sí, la inmersión cultural me ayudó a progresar más rápidamente ya que, desde mi primer día, tuve que comunicarme en chino en el día a día (taxis, restaurantes, supermercados, deporte, etc.). Además, debo decir que hice muchos amigos chinos
que me ayudaron a mejorar mi dominio del idioma, ya fuera charlando mientras tomábamos un café o practicando deporte juntos.

– Después de ese curso decides volver a España, ¿tenías la intención de buscar un trabajo que tuviera alguna relación con China?, ¿de qué forma te ayudó tu experiencia en Suzhou y sobre todo tu conocimiento del chino?

Sí, desde antes de ir a Suzhou a estudiar chino ya tenía claro que mi futuro profesional, al menos los siguientes 5 años, pasaba por China. Y esto me ayudó muchísimo al estudiar el idioma, ya que tenía una motivación clara, aprender chino tendría una influencia decisiva en mi vida.

Y así fue, ya que tenía poca experiencia laboral pero lo suplí con mi conocimiento de chino, hambre de aprender y motivación. Y combinando esto con muchas horas de trabajo y formación continua en España, conseguí que Telstar me diera esta gran oportunidad.

– Cuando comenzaste a trabajar para la multinacional Telstar, ¿sabías que te tendrías que acabar trasladándote a Shanghái?, ¿se trata de un proyecto a corto plazo o tu puesto dentro de Telstar es en esta ciudad?

Sí, ya desde el primer día firmé acordamos que, después de un periodo de aprendizaje de 4-5 meses, me trasladaría a Shanghái. Y el mío es un proyecto a largo plazo, firmé por 3 años en Shanghái con el objetivo de desarrollar la división de Ingeniería del Grupo Azbil Telstar en China.

– ¿Cuáles son exactamente tus funciones dentro de la empresa?

Mis funciones dentro de la división de Servicios del Grupo Azbil Telstar son principalmente dos. Por una parte soy Project Engineer, es decir, mi función es la de coordinar todas las disciplinas de ingeniería (proceso, HVAC, arquitectura, etc.) involucradas en el desarrollo de un proyecto de ingeniería para la industria farmacéutica. Además, actúo de interfaz entre el cliente y nuestro equipo.

Y por otro lado, gracias a mis conocimientos de chino también actúo de Area Sales Manager: para la división de servicios. Estoy a cargo del análisis de mercado, búsqueda de oportunidades potenciales, contacto con el cliente, preparación de ofertas, reporting al Sales General Manager, etc., de la  Business Unit de Ingeniería para el mercado chino.

Y por último doy soporte para el mercado chino a todas las otras Business Unit (Consultoría, Clean Room Components, etc.) de Telstar.

– Tal y como nos comentabas, en tu trabajo tienes un trato continuo con los clientes o futuro clientes de Telstar, ¿qué destacarías de las relaciones comerciales con las personas chinas?

Las relaciones comerciales con los clientes chinos son muy complejas y, si no se leen correctamente, pueden llegar a ser frustrantes. A veces su actitud puede ser engañosa y llegarte a crear falsas expectativas. Además, y sin ser una crítica sino un hecho, muchas veces intentarán sacar el máximo posible sin coste alguno, haciendo de éste un mercado extremadamente competitivo y en el cual es clave la paciencia y el análisis profundo de todas las oportunidades antes de tomar cualquier decisión.

– ¿Crees que es imprescindible hablar chino para trabajar en el mundo laboral en el que te mueves o utilizáis el inglés como herramienta de trabajo?

Para mí el chino es imprescindible, sobretodo porque es un elemento diferencial que compensa mi corta experiencia profesional.

De todas formas, en términos generales no diría que el chino es imprescindible, y menos en una ciudad como Shanghái, ciudad internacional por excelencia. Y en los casos en que sí lo es, por muy buen nivel de chino que se tenga siempre se lleva un traductor para no dar lugar a errores. Aun así, el chino no es imprescindible pero es una ventaja competitiva, un elemento diferencial que ayuda a entablar relaciones, tanto personales como profesionales, mucho más rápido.

– Shanghái es una de las ciudades más occidentalizadas de China, ¿crees que las comodidades que te puede ofrecer esta ciudad es una ventaja o a veces te sientes alejado de “la China de verdad”?

Desde mi punto de vista es una ventaja. He viajado por China y me encantan las ciudades más rurales, más tradicionales. Pero es muy diferente visitarlas en vacaciones, o vivir en ellas mientras se estudia, a hacerlo cuando se trabaja más de 60 horas semanales, con una disponibilidad de 24/7. Yo me encuentro en esta situación, lo sabía desde el momento en que firmé el contrato y me encanta, pero a la vez cuando salgo del trabajo y quiero desconectar, relajarme, salir, etc., pues las comodidades que me da vivir en Shanghái me ayudan muchísimo. Poder ir a un restaurante diferente cada noche, conocer a gente nueva a diario, tener mil opciones para practicar deporte… pues la verdad es que ayuda mucho a desconectar y mantener la vida equilibrada.

– Salvando las diferencias entre tu situación personal o laboral en Suzhou y Shanghái, ¿con cuál de las dos ciudades te quedas?, ¿qué tiene la una que no tiene la otra?

Esta es una pregunta complicada. Depende en qué situación me encuentre elijo una o la otra. Para relajarme, estudiar, etc., pues me quedo con Suzhou. Está menos congestionada que Shanghái, hay muchos parques, los precios no están tan por las nubes, es más fácil establecer contacto con la gente, etc. Aunque si tengo que decidir, y en mi situación actual, me quedo con Shanghái por los motivos expuestos en la pregunta anterior. Esta ciudad está diseñada para que la vida no pare nunca, y esto se agradece muchísimo cuando se trabajan largas jornadas ya que siempre encuentras algo que hacer para desconectar.

– Uno de los temas que más preocupan a nuestros lectores es el visado, supongo que ni en una ocasión ni en la otra, has tenido ningún problema al respecto, ¿qué tipos de visados has tenido?, ¿te lo facilitaron en su momento el centro de estudios de Suzhou y ahora la empresa para la que trabajas?

La verdad es que en ninguna ocasión he tenido problemas con los visados. Cuándo estuve estudiando en Suzhou fue la propia universidad la que me facilitó el visado de estudiante, primero para 5 meses y luego lo alargaron a un año, ya que inicialmente mi idea era estudiar solo un semestre de chino y al final decidí quedarme todo un año.

Y cuando me vine a trabajar, fue un proceso más largo pero fue Telstar quien me facilitó el visado. Cumplía con los requisitos de experiencia y nivel de chino requerido con los cual no hubo ningún problema. En la actualidad tengo un permiso de residencia para trabajar en China, que debo renovar cada año.

– Este país no deja indiferente a nadie, ¿qué es lo que más te llama la atención?, ¿tienes alguna anécdota curiosa para contarnos?

En cuanto a anécdotas, hay miles, casi cada día pasan cosas extraordinarias en China pero con el tiempo te “acostumbras” a ellas. Te sorprenden pero no es como al principio cuando cada día llamas a casa para contarles todo lo que has visto. Aunque si queréis anécdotas, echadle un vistazo a mi blog, allí he intentado relatar las mejores anécdotas desde que estoy aquí.

Lo que sí me gustaría resaltar, y es lo que más me ha sorprendido desde que estoy en China, es lo bienvenido que me ha hecho sentir todo el mundo aquí, en especial los chinos. Me sorprendió en especial por el contraste con España y Europa en general, países donde es difícil para los inmigrantes integrarse y, si no se integran, son criticados. En China, donde es dificilísimo, casi imposible, integrarse en su cultura por las grandes diferencias existentes, por poco esfuerzo que hagas para conocerlos, hablar su lengua, escuchar sus historias, etc., siempre tienen una sonrisa para ti, un “buenos días”, te ofrecen su ayuda y así mil cosas más. Desde la mujer que prepara el desayuno en la calle, que cada día me pregunta cómo estoy, cuando iré a casa, si echo de menos a mi familia, etc., hasta el profesor de Kung-fu, que se pasó un domingo conmigo ayudándome a solucionar unos problemas que habían surgido en mi piso.

De nuevo, Pol,  muchas gracias por tus palabras y mucha suerte en Shanghái.

Gracias a ti Juan por esta oportunidad para compartir mis experiencias en China y, en especial, gracias a China por estos maravillosos años que estoy pasando.

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