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Comunicación con los chinos: pertenencia y honor

En entradas anteriores de esta misma sección ya hablamos de lo diferente que es el lenguaje no verbal en la lengua china y de la importancia que tiene comprender las diferencias entre el lenguaje no verbal de nuestra propia cultura y el de la cultura china, con el fin de evitar los malentendidos. En la última entrada estuvimos viendo tres de las cinco características principales que definen esta comunicación no verbal con los chinos: la contención, la obediencia y la amabilidad. Recordemos que la contención era la capacidad de saber cuándo callar y cuando hablar, así como la de “sobreentender”, por un contexto, una serie de cosas que todo el mundo entiende, pero que no pueden compartirse porque sería de poca educación manifestarlo en voz alta. La obediencia se traducía, más bien, en un respeto a la figura del otro, la capacidad de escuchar lo que me están diciendo y entenderlo, para hacer bien mi papel. La amabilidad, en último lugar, es ese tratamiento con respeto, agradable, considerado, hacia la otra persona, que me permita mantener una relación armoniosa con él.

Comunicación con los chinos: pertenencia y honor

A estas tres características, analizadas ya con anterioridad, se unen las dos que nos faltan por analizar: la pertenencia y la honra.

La pertenencia a “los míos”, a los de mi entorno (自己人) supone la creación de una barrera entre aquellos a los que pertenezco y aquellos a los que no. Para entenderlo, tenemos que imaginarnos la sociedad china como una especie de círculos concéntricos: en el centro está el individuo, en el círculo más cercano su familia, en el siguiente sus amigos íntimos, en otro más los amigos, en otro más sus compañeros de trabajo, en otro más las relaciones profesionales, más afuera con los que mantengo contacto esporádicamente… Cuanto más cerca se encuentra una persona de este individuo situado en el centro, más fuerte es el sentido de pertenencia que les une, más grande el vínculo y, por ende, más fuerte la relación. En el otro extremo, fuera de los círculos, estarían aquellas personas a las que no debo nada y con las que ninguna relación tengo: serían “los de fuera” (外人). La situación en la que dos interlocutores se encuentran en esta serie de círculos concéntricos determina la forma en la que deben relacionarse. Cuanto más lejos se encuentran, mayor es el grado de deferencia que existe entre ellos, más cuidado se pone en mimar la relación desde ámbitos como la amabilidad o la contención vista antes; cuanto más cerca, mayor cercanía y familiaridad, menor necesidad de que este cuidado y contención regulen y afecten a la relación. Esta diferente forma de comportarse también sirve para marcar diferencias entre uno y otro grupo; así, por ejemplo, si a alguien de un círculo que se encuentre más cerca del centro se le trata con la deferencia con la que se trataría a alguien de fuera puede hacer que esta persona se sienta ofendida. Y también al contrario: tratar a alguien de un círculo externo de la misma forma que se trataría a alguien de un círculo de dentro puede hacer que la relación se dañe, ya que la otra persona puede considerar que se la está tratando con menos respeto del que se merece.

La última característica sería un término de difícil traducción, el 面子 (mianzi). Sería algo parecido a nuestra honra u honor. Es un tema al que ya dedicamos una entrada entera hace unas semanas, ya que es un tema especialmente importante. Para no repetirnos, nos limitaremos a dejar el enlace aquí a la entrada, donde podéis leer sobre el tema con profundidad.

Fuente de las imágenes | Pixabay

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