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Historia del cine chino VIII: Las Nuevas Olas

Conforme la Quinta Generación del cine chino comenzaba sus estudios en 1978, la industria del cine de Hong Kong vivía una época marcada por la proliferación de las artes marciales, lucrativo para la distribución y muy exportado fuera del país debido al interés internacional por este tipo de productos tras el efímero paso de Bruce Lee por los cines de todo el mundo. Pero poco a poco surgiría una serie de directores, en su mayoría formados en el extranjero y curtidos en la televisión local, decididos a renovar el cine local en dialecto cantonés, dándole nuevos aires sin ceñirse a un género en particular, utilizando nuevas técnicas y estructuras narrativas para revitalizar la industria. A esta serie de realizadores se les conocería como la Nueva Ola del cine hongkonés.

Historia del cine chino VIII: Las Nuevas Olas
“The Sword” (Patrick Tam, 1980)

Estos cineastas promovieron profundos cambios tanto en la forma como en el fondo. A nivel técnico gustaban de rodajes en localizaciones, con grabación de sonido sincronizado, explorando ese realismo crudo y contemporáneo. Esta es una característica que desde entonces se usa de forma intensiva en la industria local, Hong Kong como el gran set de rodaje.

Autores como Tsui Hark, Ann Hui, Patrick Tam, Yim Ho o Allen Fong no se ciñeron a un género o estilo cinematográfico concreto. Desde el thriller “The Secret” (Ann Hui, 1979) o “Love Massacre” (Patrick Tam, 1981) hasta las artes marciales en “The Butterfly Murders” (Tsui Hark, 1979) y “The Sword” (Patrick Tam, 1980) pasando por las historias criminales de “Cops and Robbers” (Alex Cheung, 1979) y “The Happenings” (Yim Ho, 1980), estos realizadores tocaron casi todos los géneros.

Pero esta nueva ola también tuvo su generosa ración películas comprometidas y críticas, dramas personales que definieron un marcado cine de autor. “Father and Son” (Alex Fong, 1981) y “Homecoming” (Yim Ho, 1984) nos hablan de las relaciones personales y familiares; “Boat People” (Ann Hui, 1982) fue un relato brutal de la vida en la Vietnam comunista, aunque fue ampliamente visto como una alegoría de la relación entre Hong Kong y la China continental; “Once Upon A Rainbow” (Agnes Ng, 1982) exploró las problemáticas de la juventud y la búsqueda de la fama, con referencias a la cultura pop local (drogas, violencia callejera, relaciones sexuales, vida nocturna y aspectos poco glamurosos del mundo del espectáculo). Esta última película lanzó al estrellato a actores hoy en día muy conocidos en el panorama local como Andy Lau, Annabelle Louie, y Eric Tsang.

Boat People
“Boat People” (Ann Hui, 1982)

Este movimiento de directores no quedaría como algo anquilosado y estático, sino que poco a poco iría siendo absorbido por el sistema y los cineastas que comenzaron como renovadores del cine local se convertirían en el núcleo de ese propio cine, habiendo implantado sus bases y trabajando desde dentro en su desarrollo. Así, llegados a 1984 o 1985 muchos críticos dan por concluida esta nueva ola, comenzando entonces una edad dorada del cine hongkonés capitaneada por estos mismos realizadores.

Por su parte el cine de Taiwán también tendría sus propias revoluciones cinematográficas. A nivel local siempre habían triunfado los melodramas, destinados a reconciliar los valores más tradicionales con la evolución de la nueva estructura socioeconómica del país, y los dramas románticos, en su mayoría adaptaciones de populares novelas como las de la escritora Qong Yao. El cine de artes marciales y el wuxia también fueron géneros predominantes: King Hu, Li Han Hsian o Chang Cheh desarrollaron parte de sus carreras a nivel local.

Pero por contra de lo que pudiera parecer la industria local era pequeña y efímera, el cine más puramente Taiwanés raramente salia del país, y los géneros más populares a nivel exterior venían promocionados por empresas filiales de las mayors hongkonesas como la Shaw Brothers, que a efectos prácticos produjo gran parte de la obra de los ya nombrados King Hu o Chang Cheh en Taiwán.

In Our Time
“In Our Time” (1982)

Llegada la década de 1980 la proliferación del vídeo doméstico hace el cine más accesible, pero también abre de par en par las puertas al cine de Hong Kong y la industria local parece peligrar por la fuerte competencia. En este ambiente la Central Motion Picture Corporation organiza una selección de nuevos talentos destinada a rejuvenecer y potenciar el cine lde la isla y en 1982 lanza “In Our Time” compuesta por 4 historias de los directores noveles Edward Yang, Tao De-chen, Ke I-jheng y Jhang Yi. Ese seria el comienzo de la Nueva Ola del cine Taiwanés.

Al contrario que los melodramas o las cintas de acción marcial anteriores, la nueva ola se caracteriza por el realismo, películas centradas en la vida del Taiwán actual. En la mayoría de ocasiones se intentan buscar historias reales, ya sean urbanas o rurales, de un país real. También se modifican las narrativas tradicionales, el tempo, lo planos, todo buscando esa cruda naturalidad.

Así en estas películas se reflejan los problemas más comunes de la sociedad. En “A City of Sadness” de Hou Hsiao-Hsien se muestran las tensiones entre los taiwaneses y el gobierno chino llegado al país tras la ocupación japonesa. “Taipei Story” (1985) y “A Confucian Confusion” (1994) de Edward Yang hablan de la confusión entre los valores tradicionales y el nuevo materialismo de los jóvenes urbanos de la década de 1980 y 1990. “Growing Up” (1983) de Chen Kunhou nos muestra un joven de una familia normal que cada vez se va metiendo en más líos. Estas películas conforman una crónica muy interesante de la trasformación socio económica y cultural del país.

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