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Xavi, estudiante y productor audivisual en Xi’an

Supongo que su cara os sonará porque dentro de estos “españoles por China” que estamos entrevistando, él no es la primera vez que se deja caer por nuestra web. Hoy damos la bienvenida a Hispanohablantes por China a Xavi, un catalán que acaba de terminar un máster para ser profesor de chino y uno de los padres del Haobuhao, unos vídeos para enseñar chino en clave de humor que están triunfando en la red.

Xavi, estudiante y productor audivisual en Xi’an

 Nombre: Xavi Campreciós
Ciudad natal: Barcelona
Ciudad en China: Xi’an
Fecha de llegada: Septiembre de 2010
Edad: 35
Profesión: Estudiante / Productor audiovisual
Estudios: Cine / Máster enseñanza de chino para extranjeros

-Hola, Xavi. Queremos aprovechar tu entrevista para ayudar a los lectores de Trabajoenchina.org que como tú, se iniciaron en la difícil tarea de estudiar la lengua china. Nos podrías contar en primer lugar qué razones te llevaron a empezar a estudiar chino.

Hace unos 10 años quedé fascinado después de leer el Daode jing, el clásico taoísta por excelencia. Viniendo de la sociedad occidental y de su sistema educativo, que al menos en mi caso ni siquiera mencionaron la existencia de este sistema de pensamiento (así como de muchos otros), fue una como revelación. El Daode jing transmite una percepción de todo lo que nos rodea y una actitud ante la vida completamente diferentes a las que yo conocía. La belleza de los caracteres chinos hizo el resto y me apunté a clases en la Escuela Oficial de Idiomas.

-Muchas personas nos aseguran que han estudiado chino en sus países antes de venir y que cuando llegan aquí apenas son capaces de pedir la cuenta en un bar, ¿dónde crees que está el problema?, ¿qué diferencia hay entre la enseñanza de chino en España, por ejemplo con respecto a China?

El problema está básicamente en los tonos y la pronunciación. El chino, además de los caracteres, tiene estas dos dificultades añadidas. Yo no concibo el estudio del chino sin tener muy en cuenta estos dos factores, y efectivamente requiere bastante tiempo tener una pronunciación aceptable, pero no hay otra. El problema no es que los chinos no quieran entender, sino en la importancia de estos dos aspectos.

En China el estudio es bastante intensivo, normalmente de 20 horas semanales. Se dividen las horas lectivas en distintas asignaturas como pronunciación, lectura, comprensión oral, expresión oral, etc, y en todas ellas hay una cantidad considerable de palabras nuevas.

-La primera vez que viniste a China fue con una beca ICO. En aquel momento, ¿qué tenían en cuenta para conceder este tipo de becas?, ¿la recomendarías a los lectores de la web?

Por supuesto que la recomiendo, pero ahora es más difícil conseguirlas, se dan muy pocas. No conozco los criterios de selección pero sé que están bastante marcados. Para becas de idioma ahora mismo lo mejor, y creo que lo único que hay, son las del gobierno chino, que se solicitan a través de la embajada china en España, y las del Instituto Confucio, que se pueden solicitar si eres estudiante de chino del Instituto Confucio, con algunas excepciones. En su página oficial en inglés y chino se puede encontrar más información: http://cis.chinese.cn

-¿Qué consejo le darías a esas personas que le dedican muchas horas a estudiar esta lengua y no ven resultados positivos?, ¿tienes algún sistema para estudiar chino?

Creo que uno de los requisitos básicos para aprender chino es que tiene que apasionarte, porque es verdad que a veces puede resultar desquiciante. Estar en China es casi imprescindible porque sin relacionarse mucho con chinos no se puede aprender su idioma. Otra cosa que recomiendo es no estar bajo la presión de tener estos resultados y disfrutar en cambio del proceso de estudio de esta lengua tan especial.

En China se dice que para estudiar un idioma hace falta “leer mucho, escuchar mucho, hablar mucho”, y ese “mucho” en el caso del chino significa “muchísimo”. Hay un par de ejercicios que dan muy buenos resultados. Uno es leer en voz alta. Si se hace a menudo ayuda mucho a mejorar la pronunciación, a hablar con más fluidez y a leer más rápido. El otro es memorizar partes de textos o frases. Este último ejercicio es una de las bases del sistema chino de enseñanza de lenguas extranjeras, cosa que a los españoles nos parece una aberración, pero reto a cualquiera a que lo pruebe y compruebe por sí mismo los resultados. Naturalmente no estoy diciendo que el aprendizaje se tenga que basar en este sistema, pero de vez en cuando memorizar un texto ayuda a fijar estructuras que luego puedes utilizar en otros contextos.

No obstante no quiero dar la sensación de que es extremadamente difícil, en realidad resulta mucho más fácil de lo que parece, y desde luego mucho más apasionante de lo que esperabas.

-Suponemos que una vez que ya tenías un buen nivel de chino es cuando decidiste hacer el máster de enseñanza que estás acabando ahora mismo, ¿cómo ha sido la experiencia de estudiar un máster totalmente en chino?

La experiencia ha sido muy positiva porque después de estudiar 3 años de idioma en China estaba ya un poco saturado del sistema de 20 horas semanales de clases de lectura, audición, etc. Los contenidos que se estudian en el máster, a parte de las clases centradas en la enseñanza de chino para extranjeros, tienen que ver con la historia, el arte, el pensamiento, la sociedad, etc. Ha sido una manera de seguir estudiando chino, pero al mismo tiempo profundizando en estos otros aspectos, por lo que ha sido muy enriquecedor. El sistema de enseñanza me gusta porque hay un temario de clase pero no hay exámenes, y la evaluación se hace a partir de la asistencia a clase y los trabajos en los que tú mismo decides el tema, por lo que puedes centrarte en los campos que te interesan. En chino, estudiante de postgrado se llama “estudiante investigador”, y esto es lo que haces en este máster, investigar en la cultura china.

-Según nos has comentado, has vivido en tres de las ciudades más famosas de China: Pekín, Shanghái y Xi’an, ¿con cuál te quedas?, ¿por qué?

Me quedo con Xi’an sin ninguna duda. Pekín y Shanghái me parecen desproporcionadas en muchos aspectos (tamaño, precios, cantidad de población, etc.). Sí que es verdad que Xi’an tiene una gran falta de actividades culturales, pero lo compensa con una mayor cercanía interpersonal, más amabilidad en general por la calle, un ritmo de vida un poco más tranquilo.

-Del mismo modo, como estudiante ya conoces varias universidades del país, ¿alguna recomendación?

Mi experiencia es que no es tan importante ir a buenas universidades porque lo que realmente importa son tus ganas de aprender, las horas que le dediques y la cantidad de veces que te relacionas con chinos. Yo he ido a universidades de prestigio donde había pésimos profesores, y además había muchos alumnos por clase. Amigos que iban a otras universidades de menos prestigio, en cambio, tenían menos estudiantes por clase y además era más barato.

-Suponemos que una vez acabes este máster te gustaría dedicarte a la enseñanza del chino, pero, ¿qué otras salidas profesionales tienes en mente relacionadas con esta lengua?, ¿te ha servido ya alguna vez como herramienta de trabajo?

Es muy relativo el hecho de si hay o no hay que saber chino a la hora de hacer negocios o buscar trabajo. A mí me está sirviendo ahora, porque con la productora audiovisual Nihao Films, de la cual soy socio junto con otros dos realizadores, estamos entre Barcelona y Xi’an y hacemos producciones en los dos países. En chino yo tengo lo que técnicamente se llama una competencia profesional completa, por lo que a la hora de relacionarme con clientes o posibles clientes no necesito intermediario. Además de facilitarme mucho las cosas, creo que esto me abre mucho más el abanico de opciones de negocios. Destaco esto porque creo que tener un nivel medio de chino sí ayuda a encontrar trabajo, pero a la hora de trabajar, o tienes una competencia completa o a la práctica dependes igualmente del traductor. Como dato, en mi caso fue después de estar 3 años estudiando en universidades chinas cuando empecé a sentirme suficientemente seguro con el idioma.

El hecho de que la empresa se exprese directamente a través de uno de sus representantes ayuda a estrechar lazos con los interlocutores. En una expresión difícil de traducir, dicen que para hacer negocios en China “primero haces las personas y después el resto” (xian zuo ren, ranhou zuo shi). Esto significa que si no haces las relaciones personales, los famosos guanxi, no puedes hacer las “cosas”, los negocios. No necesitar un traductor en este sentido es útil, la comunicación es más fluida. Sin embargo hay que decir que lo más importante es generar confianza y buen rollo, además de conocer su cultura. Esto es lo que más valoran los chinos. También es muy importante conocer sus normas y estrategias de negociación.

-Suponemos que alguno de los trabajos de los que te tienes que sentir más orgullosos es de los vídeos que como comentábamos al inicio de la entrevista, tanto éxito están recogiendo en Internet, ¿cómo surgió la idea de crear Haobuhao?, ¿tenéis idea de continuar grabando más capítulos?

Empezamos queriendo hacer un par de vídeos de situaciones graciosas de un español que trata de adaptarse en China. Poco a poco Miguel, el presentador, se fue emocionando, cada día aparecía con una idea de situación nueva y al final acabó siendo un cursillo de chino básico y de adaptación a la cultura en donde tratamos de reproducir algunas de las situaciones graciosas y frustraciones que nos suceden y sentimos los extranjeros en China. Un año después rodamos la segunda temporada con 4 nuevos capítulos, porque la verdad es que quien más se ríe con el Haobuhao somos Miguel y yo. Nos encantaría poder grabar más capítulos, hay anécdotas y situaciones como para rodar unas cuantas temporadas más, pero esta vez necesitaríamos financiación porque supone muchísimo trabajo…

– Cuéntanos qué tipo de visado tienes, si siempre ha sido así, quién te lo ha facilitado en cada uno de los casos y qué tuviste que hacer para cambiarlo.

Siempre he tenido el visado de estudiante, que se gestiona a través de la universidad donde te matricules y es de un máximo de un año con múltiple entrada.

-¿Qué es lo que más echas de menos de España?

Pues seguramente el cielo azul. En Xi’an estamos encantados de la vida cuando lo podemos ver. Los índices de contaminación en China son realmente escandalosos, y es algo que tarde o temprano nos pasará factura a todos los que vivimos aquí.

-¿Qué es lo que más te llama la atención de China? Cuéntanos alguna anécdota que hayas vivido.

De China me llama la atención prácticamente todo. Mi gran pasión es hacer documentales, y en este país hay infinitos personajes y situaciones dignos de estar en un documental. El documental con el que gané un premio en el festival Documenta Madrid 2010, “Abierto 24 Horas”, es esto. Un día en la vida de uno de tantos puestos de fideos hechos a mano, donde vemos a los personajes de la familia que lo lleva en distintas situaciones. El documental se limita a reflejar una China cotidiana, pero a los ojos de los occidentales se convierte en sorprendente y cautivadora.

– ¿Algún consejo para la gente que quiera venir a estudiar a China?

Que se relacionen con todo tipo de chinos, que pierdan el miedo a hablar mal, que viajen solos por el país, que vayan a las zonas rurales, que se interesen por la riqueza cultural de China (arte, medicina tradicional, pensamiento, etc.) y, sobretodo, que hagan el ejercicio de adaptación que consiste en olvidar todos los prejuicios y convenciones con los que venimos y tratar de hacer algunas cosas a la manera china, o al menos tener en cuenta que cuando juzgamos lo hacemos desde nuestra óptica occidental. Este ejercicio es absolutamente enriquecedor.

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