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El mianzi en el mundo de los negocios: ¿cómo funciona?

Cualquiera que esté pasando un tiempo relativamente largo en China y que, además, se relacione con chinos en su trabajo, habrá escuchado tarde o temprano hablar de面子 (mianzi). En inglés han traducido este mianzi por face, pero en español la palabra “cara” probablemente se nos quede corta para traducir este concepto: la imagen, el qué dirán, son nociones que se encuentran mucho más cercanas a las nociones del  mianzi chino.

Pero, ¿qué es exactamente este mianzi y cómo funciona? El mianzi es un conjunto de elementos que determinan el prestigio social que tengo, la reputación conseguida a través del éxito social. Tener mianzi es tener reconocimiento y aceptación social, por lo que en el mundo de los negocios es un concepto fundamental. Hay que tener y guardar la propia mianzi y dar también mianzi al otro: retar o destruir la imagen del otro de manera deliberada es visto como muy desfavorable para los negocios. En este sentido, el mianzi tiene también una cierta relación con el capital social: sirve para pedir favores. De igual modo que podemos tener capital económico en un banco, podemos y tenemos un capital social representado por nuestra mianzi y podemos utilizarlo para nuestro propio interés o necesidad o incluso prestarlo para conseguir algo para alguien. Podemos perderlo o podemos multiplicarlo. También “dar mianzi” (colaborar socialmente a no disminuir la mianzi de los demás) ayuda a recapitalizar nuestra propia mianzi.

El mianzi en el mundo de los negocios: ¿cómo funciona?
Fuente | gbtimes.com

 

El mianzi es, como puede verse reflejado a través del ejemplo del mundo de los negocios, un elemento muy importante en la cultura comunicativa china, ya que regula el desarrollo de las relaciones personales, el discurso entre interlocutores y las estrategias comunicativas que se utilizan y, sobre todo, sitúa al individuo dentro de un determinado estatus social (a más mianzi, mayor estatus dentro de la sociedad). Es también un elemento de control muy efectivo de la sociedad china sobre sus individuos, ya que se puede predecir bastante bien qué comportamiento van a tener los individuos si sabemos que hacer ciertas cosas va en detrimento de su imagen y por tanto se van a evitar a toda costa. De esta forma, el mianzi acaba por convertirse en un mecanismo de autocontrol y de autoimposición.

El mianzi influye también enormemente en la gestión de las críticas. Una crítica a otra persona es una fuente potencial de conflicto: requiere cuidado y prudencia porque la crítica tiene implicaciones directas para la imagen. De ahí que en la cultura china no siempre sea fácil manejar la crítica: la crítica individual/colectiva se asocia con amenaza/ataque directo a la imagen. En occidente, o al menos en España, la crítica se tolera algo mejor y no está mal vista: se puede criticar y se critica a los demás, tenemos incluso la visión de “crítica constructiva”. En nuestra cultura la crítica forma parte de la relación entre individuos; en la cultura china criticar a un individuo puede interpretarse como un ataque a su mianzi. De aquí también que las críticas tiendan a percibirse no como algo objetivo, sino como afectivo: las ideas de las personas no deberían ser objeto de discusión, validación, interpretación o evaluación. Por lo tanto, se debe evitar criticar y, si hay que hacerlo, se criticará de forma indirecta; esto  responde a una estrategia simple: si no ataco con mi crítica al otro cuando está equivocado, el otro tampoco me humillará a mí cuando sea yo quien se equivoque, y de esta manera el mianzi de los dos queda protegido. De ahí que, con frecuencia, en nuestros intercambios con los chinos aparezcan cosas como críticas tan indirectas que ni siquiera lo parecen, descalificaciones de su propia opinión sobre un determinado tema o incluso halagos hacia nuestra persona y cualidades antes de que nos critiquen por determinada cuestión.

Para las estrategias comunicativas chinas es más importante mantener la imagen (propia y del otro) y/o negociarla que ser honestos y claros en la comunicación interpersonal. Esto suele ser, con frecuencia, origen de conflicto, ya que mientras nosotros buscamos la máxima veracidad en el mensaje que transmitimos, en la cultura china este mensaje se encubre y, ahí donde ellos ven una maniobra de protección de su propia mianzi y del otro, nosotros interpretamos que estamos siendo engañados.

Estamos, nuevamente, ante un conflicto en la comunicación derivado de la pertenencia a dos sistemas comunicativos diferentes, que sólo puede salvarse si nos acercamos a la cultura china con una mentalidad lo más abierta posible.

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