Eduardo de Cos, abogado en Shanghai

Ponemos fin a esta segunda temporada de “Hispanohablantes por China”, tras cuatro meses de entrevistas a catorce españoles que han compartido con todos nosotros sus experiencias por este país que a todos los que hacemos o leemos Trabajoenchina.org nos une.

Nos despedimos, no sin antes desearos unas Felices Fiestas y un Feliz Año 2014, entrevistado a Eduardo de Cos, un joven catalán que llegó a Pekín en verano de 2012. Desde aquel momento no le ha faltado trabajo como abogado y es que, en apenas año y medio y con el fin de conseguir sus metas laborales, ha trabajado en tres firmas diferentes. Hablamos con Eduardo de su experiencia en el mundo de la abogacía en China.

Eduardo de Cos, abogado en Shanghai

Nombre: Eduardo de Cos Gracia
Ciudad natal: Tarragona
Ciudad en China: Shanghai
Fecha de llegada: 28 de julio de 2012
Edad: 30
Profesión: Abogado
Estudios: Licenciatura en Derecho; Especialización en Derecho de Empresa y Máster en Derecho Internacional de los Negocios

– Hola, Eduardo, gracias por responder a las preguntas de “Hispanohablantes por China”. Permíteme empezar preguntándote por las razonas que te trajeron a China, ¿tenías alguna relación con esta cultura antes de desplazarte al país?

¡Hola. Un placer poder colaborar con Trabajoenchina.org!

La verdad es que, mi previa relación con la cultura china se limita a unas vacaciones en Pekín, en junio de 2012. Debo confesar que, durante ese viaje, quedé totalmente fascinado. Me enamoré a primera vista de la ciudad y de su gente.

Hasta entonces ni siquiera había rondado por mi cabeza la posibilidad de buscar trabajo en China. Por mucho que se tratara de la segunda economía mundial en PIB, de ser el primer país receptor de inversión extranjera directa del mundo en términos de flujos de caja, o el tercero en stocks y que, en definitiva, hubieran muchas más oportunidades que en Europa, pensé que, tanto la barrera idiomática como la cultural, serían insalvables.

Fue, tras el viaje a Pekín, cuando todos esos miedos pasaron a convertirse en motivaciones y decidí intentar ligar mi futuro a China.

– Tenía cierta curiosidad por entrevistarte ya que el tuyo no es un perfil de los más habituales en China, ¿hay demanda de abogados extranjeros en este país?

Para ser sincero, sí que existe una alta demanda de abogados extranjeros aunque, muy a mi pesar, a día de hoy, los perfiles más solicitados son de licenciados en países anglosajones.

– Tu primera experiencia laboral en China fue con un contrato de prácticas en un despacho de abogados chinos, ¿conseguiste ese trabajo desde España o una vez estando en China?, ¿cómo fue esa primera búsqueda de empleo?

En mi caso, todo fue desde España, por vía telemática.

Mi primer paso fue hacer un listado de despachos chinos, que estuvieran sitos, o con oficina en Pekín. En dicha búsqueda me centré en aquéllos cuya especialidad fuera el Derecho internacional privado. Una vez hecho esto, presté especial atención a la web de cada despacho, con la finalidad de extraer información que me sirviera para poder personalizar las carta de presentación que pretendía adjuntar con el Currículum.

Si te soy sincero, no tenía demasiadas esperanzas puestas en ello. Pensaba que, en caso de recibir respuesta, sería un proceso largo y lento, como sucede en España. Sin embargo, todo fue muy rápido: a los tres días recibí contestación de un despacho, concretamos un par de entrevistas por Skype y, en la última, ya me estaban preguntando cuándo sobre mi incorporación a la firma.

– ¿Se trataban de unas prácticas remuneradas?, ¿en qué consistía tu trabajo?

Sí, se trataba de unas prácticas remuneradas, aunque debo confesar que el sueldo no era equiparable al que hubiera sido en España.

Pues mi departamento era el de Propiedad Intelectual. Nos dedicábamos a todo lo relativo al proceso de registro, protección y defensa en China de marcas y patentes. Por otro lado, también anduve cooperando con el departamento de Internacional del despacho puesto que tenían clientes de América Latina y era el único que hablaba castellano. Allí tuve la oportunidad de colaborar directamente con uno de los socios del despacho, con quién a día de hoy sigo manteniendo una fantástica relación, y adquirir experiencia en comercio internacional.

–  Por la experiencia que tienes como abogado en España, ¿qué diferencias encuentras con respecto a la forma de trabajar en China?

No soy una persona a la que le guste generalizar ya que cada empresa tiene su sistema y forma de organizarse, pero sí he de decir que, a pesar de que la forma de trabajar no es muy distinta, hay algunas diferencias llamativas.

Así, por ejemplo, mientras en España es el socio quien, por antonomasia, se encarga de la búsqueda de clientes, en China el abogado junior ya debe tener dicha predisposición.

La falta de cooperación entre departamentos de un mismo despacho se podría considerar un importante elemento diferenciador. Al parecer, en algunos despachos, los departamentos son pseudo independientes, compitiendo incluso entre ellos. En mi caso, cuando, en el primer despacho, estuve apoyando al departamento de Internacional, mi jefe directo no lo veía con muy buenos ojos, hasta que el socio mantuvo una charla con él.

El uso de las redes sociales en el trabajo es algo que me sorprendió muchísimo también. Nada más llegar al primer despacho, ya dispuse de una cuenta en QQ para poder comunicarme con los compañeros de una forma más fluida y eficiente.

En mi caso, una de las cosas que peor llevaba era el tema de las charlas (como mínimo de una vez por semana) realizadas por el jefe del departamento, a primera hora de la mañana, cuya finalidad era motivar al resto de los empleados. No le encontraba demasiado sentido, la verdad. Escuchar a alguien, a las 9 de la mañana, durante una hora, intentando hablar de las bondades de nuestros servicios, cuando tienes mil cosas por hacer, me parecía una soberana pérdida de tiempo. Por suerte, a día de hoy, no tengo que sufrirlas muy a menudo.

– Pasados unos meses tienes claro que te gustaría trabajar en otro campo diferente, el de la constitución de empresas extranjeras en China y en pocas semanas lo consigues, ¿fue más fácil encontrar lo que buscabas en esta segunda ocasión?, ¿ayudó el hecho de buscar trabajo directamente desde China o el que te valorasen la experiencia laboral adquirida en el país?

La verdad es que, una vez decidí dejar el primer trabajo, hablé con mi jefe directo así como con el socio, facilitándome, el último, tarjetas de compañeros y amigos, por lo que me resultó más sencillo que empezar a buscar de cero. Me limité a enviar el Currículum a aquéllos que estuvieran en departamentos de inversión extranjera, o en consultorías.

Esta vez, fue después de las fiestas de año nuevo chino cuando recibí contestación de un par de empresas, e hice las respectivas entrevistas. En esta ocasión, la segunda empresa, una consultoría, se interesó más por mi, con un proyecto muy claro que, en aquel momento, creí que se amoldaba a mis pretensiones.

Creo que fue un poco de todo, pero está claro que el hecho de que una candidatura provenga de la ciudad en cuestión, es algo que es tenido muy en cuenta por el empleador. El proceso es mucho más rápido, menos impersonal.

Por supuesto, también se valora mucho la experiencia adquirida en el país. Imagino que, el hecho de haber trabajado para una empresa china, previamente, les debe dar más tranquilidad en relación a la capacidad de integración en un ambiente laboral chino.

Por otro lado, creo que el guanxi también ayudó en mi caso. El hecho de llevar referencias positivas de un socio me abrió puertas que quizás, de otro modo, no se me hubiesen abierto

– Comienzas a trabajar entonces para una consultora con oficinas por toda China, ¿qué tipo de asesoramiento ofrecen este tipo de consultoras a las empresas extranjeras que quieren emprender en China?, ¿nos podrías hablar un poco del proceso de fundación de empresas en China?

Nosotros nos encargábamos de todo lo relativo a la constitución y reestructuraciones societarias de las empresas de capital extranjero en China y territorios offshore. También llevábamos todo lo relativo a la contabilidad de éstas, así como el asesoramiento tributario de las mismas.

Existen múltiples formas de implantación en China. En nuestro caso, las más demandadas eran las Oficinas de Representación, las Wholly Foreign-Owned Enterprise, Joint Venures y Sociedades Comerciales de Inversión Extranjera.

La Constitución de una empresa extranjera en China, en términos generales, conlleva dos fases: Una fase de aprobación, y una segunda de registro.

La fase de aprobación incluye la aprobación previa de de la denominación social, así como el procedimiento de aprobación en sentido estricto.

Eduardo abogado en ChinaEn lo que atañe a la aprobación de la denominación social, una vez conseguida ésta, se puede reservar durante un periodo de 6 meses, con carácter prorrogable..

En el caso de Oficina de Representación, no se requiere dicha aprobación previa.

Por lo que respecta al procedimiento de aprobación, dependiendo del tipo societario, las autoridades chinas requerirán la Aprobación del proyecto de inversión, del establecimiento de la sociedad. Por otro lado, para el caso de proyectos de inversión donde se adquieran terrenos, se requiere la Aprobación inmobiliaria previa, por parte de la delegación local del Ministerio de Tierras y de Recursos Naturales. Asimismo, aquellos proyectos que incluyan actividades de construcción requieren de la Aprobación de evaluación de impacto ambiental.

Además, en el caso de que la actividad empresarial se desarrolle en sectores regulados, se requerirá la aprobación del órgano competente, dependiendo del sector.

En relación con el Registro, se lleva a cabo por la delegación local de la Administración Estatal de Industria y Comercio, organismo expedidor de la licencia de actividad económica.

Una vez registrado el tipo societario deseado, se deberán llevar a cabo ciertos registros relacionados con la actividad diaria de la empresa, tales como: El de inyección y verificación del capital, el de aprobación de apertura de cuenta bancaria, el registro fiscal y de divisas, entre otros.

La Oficina de Representación, al carecer de personalidad jurídica propia y no pudiendo llevar a cabo actividades lucrativas (los contratos deben ser perfeccionados por la matriz), no requiere de estos registros adicionales.

El tiempo de constitución medio de una Oficina de Representación es de 4 a 8 semanas, una vez presentada toda la documentación necesaria, mientras que, el del resto de tipos societarios, se puede dilatar hasta los 7 u 8 meses.

– En la actualidad, sigues trabajando como abogado en el área de comercio internacional, pero para una tercera empresa, ¿cuáles son tus próximos retos?, ¿te ves trabajando en China a largo plazo?

La verdad es que, mi intención es, como mínimo, quedarme 2 o 3 años más en China, y luego ya se verá. Actualmente estoy disfrutando muchísimo de la experiencia aquí y, pese a echar mucho de menos a la familia, amigos, el clima y la comida española, no me planteo una vuelta a corto plazo.

Mi reto inmediato es adquirir la mayor experiencia posible en el despacho actual y, luego, a poder ser, trabajar en un despacho o empresa española con relaciones comerciales en China.

Él último cambio de trabajo, supuso también un cambio de residencia, ¿con qué ciudad te quedas, con Pekín o con Shanghái?, ¿por qué?

Ambas ciudades tienen su encanto. Shanghái, bajo mi punto de vista, es una ciudad más cosmopolita, más ordenada, más hecha, en definitiva, para el extranjero. Pero a día de hoy, me quedo con Pekín. Se trata de la  capital política del País. La cantidad de oferta cultural de allí es impresionante.

– ¿Crees que es imprescindible hablar chino para el mundo laboral en el que te mueves o hablando inglés no es necesario?

Por necesidad, la comunicación con mi entorno es en inglés, pero eso no implica que sea suficiente. Pese a estar los compañeros muy pendientes de mi, me siento muy integrado y apoyado, soy consciente de que estoy limitado.  Así, por ejemplo, estoy en un viaje o en una cena de negocios y, normalmente, el chino es la lengua vehicular.

En mi caso, intento superar esa barrera haciendo intensivos de chino durante los fines de semana, aunque lleve mucho tiempo y, a día de hoy no sea capaz de tener una conversación coherente, creo que vale la pena.

Eduardo, de nuevo, muchas gracias por compartir con los lectores de Trabajoenchina.org tus vivencias en China. Deseamos que sigas disfrutando de tu trabajo y que tu experiencia pueda ayudar a otras personas que se estén planteando dar el salto a China.

¡Muchísimas gracias a vosotros y, aprovecho para desearos unas muy felices fiestas a todos!

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