Disfruta de la comida china

Recuerdo el primer día que llegué a Xi’an pensando que la comida china era igual que la que encontrábamos en los restaurantes orientales en España. Dos amigos de una compañera china que estudiaba en España fueron a buscarme al aeropuerto en un opel corsa cubierto de pegatinas de Hello Kitty. Durante el trayecto me agarré muy fuerte al reposa-cabezas del asiento delantero, viendo mi vida pasar a diapositivas, y es que la forma de conducir en China es de todo menos tranquila.

Cuando por fin llegamos al centro de la ciudad, me preguntaron muy animados si quería probar el desayuno típico xianés, y no lo dudé ni un segundo. Aparcamos el coche, 30 grados a la sombra a las 8 de la mañana y nos adentramos en una calle medio peatonal medio “aquí cabe de todo”. Así avanzamos coches, personas, motos y bicicletas en cualquier dirección, daba lo mismo. Por aquel entonces yo todavía no sabía moverme en China (más tarde descubrí que si quieres ir a un sitio, vas. Y da lo mismo si tienes que saltear coches o personas o lo que sea), así que los dos amigos iban tirando de mí, recordándome cada dos pasos que tuviera cuidado con la mochila, que  podían intentar robarme, que todo era “peligroso”. Es bastante gracioso recordar todas estas cosas ya que sólo fueron necesarios dos días para darme cuenta de que Xi’an es uno de los sitios más seguros en los que he estado nunca.

comidachina

Cuando por fin llegamos al ¿establecimiento? (no sé cómo llamarlo, era un pequeño puesto en mitad de otros cincuenta iguales, con dos taburetes a los lados y muchísima gente pasando alrededor), descubrí que el desayuno típico consistía en una sopa hirviendo con pan (羊肉泡沫), revuelto de verduras y picante, madre mía, muchísimo picante. Aunque todo estaba buenísimo, se me saltaban las lágrimas al comer por el picante, y ellos, preocupados, me trajeron rápidamente un bowl con arroz y una especie de salsa de caramelo condensado. “Dulce”, dijeron. Pero en realidad lo que querían decir es que era menos picante que la sopa. En definitiva, toda una aventura que en su momento me hizo pasar unos momentos un tanto difíciles.

Una vez que terminó el mes de mi estancia en Xi’an, amaba tanto el picante como cualquier otra comida española. Sé también que es cierto que la comida en China es muy diferente, y que a mucha gente le cuesta comer cuando van allí de visita. Mi mayor consejo es que vayáis con la mente abierta y sepáis disfrutar de todas sus rarezas, que no son sino peculiaridades que si aprendéis a valorar, las recordaréis después con muchísimo cariño.

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