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Daniel Méndez, periodista en China y creador de Zaechina.net

¿Qué tienen en común un periodista, un profesor y el creador y director de una página web? Sus ganas de informar sobre China. Eso es lo que hace Daniel Méndez, nuestro entrevistado de esta semana, a través de su página web, Zai China, el curso que imparte para la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona sobre los medios de comunicación e Internet en China y los medios de comunicación para los que trabaja como freelance.

Daniel Mendez periodista freelance en China

Nombre: Daniel Méndez
Ciudad natal: Gijón
Ciudad en China:
Pekín
Fecha de llegada: Septiembre 2007
Edad: 31
Profesión: Periodista
Estudios: Ciencias de la Información (Periodismo) y Estudios de Asia Oriental.

-Hola, Daniel. Bienvenido a “Hispanohablantes por China”. En primer lugar nos gustaría saber qué razones te trajeron a China en un principio, puesto que antes de empezar a trabajar como periodista por estas tierras, ya estabas viviendo en Pekín, ¿no es así?

Hola, Juan Luis. El placer es mío.

Yo vine a China en un primer momento para aprender el idioma. Tuve la suerte de conseguir una Beca del Instituto de Crédito Oficial (ICO), así que me pasé dos años en la Universidad de Pekín estudiando chino.

De todos modos, mi idea desde el principio siempre fue quedarme y trabajar como periodista. Yo estaba siguiendo un poco la máxima de que los periodistas necesitamos “saber un poco de todo y un mucho de algo”. Como siempre me había gustado mucho la información internacional, y China se presentaba como un país sumamente importante y diferente (y donde estaba habiendo muchos cambios), pues me pareció que era el sitio ideal para especializarme y después quedarme trabajando aquí.

– ¿En qué consiste exactamente el programa de Becas ICO?

Las Becas ICO envían todos los años a unas 20 personas a estudiar chino. La intención es la de fomentar a largo plazo los intercambios económicos entre los dos países. Las clases son intensivas (unas cuatro horas al día), se realizan en universidades de Pekín y en ocasiones se complementan con algún curso de economía.

Son unas de las mejores becas españolas en relación a China, especialmente si lo que quieres es aprender el idioma. La idea es la de facilitar el aprendizaje del idioma y la cultura de este país, una tarea bastante complicada para la que se necesita mucho tiempo. A nivel individual, son geniales porque te dan el suficiente dinero como para que te dediques a solo una cosa: estudiar.

– La participación en dicho programa fue fundamental para la publicación de tu libro Universitario en China. Así son los futuros líderes del país (Fundación ICO, 2010), ¿qué destacarías de esa generación de jóvenes universitario que describes en el libro?, ¿y del sistema universitario que conociste desde dentro?

Mi experiencia en la universidad me resultó muy interesante, así que poco a poco fui recogiendo anécdotas, haciendo entrevistas, apuntando ideas… que acabaron resultado en ese breve libro de Universitario en China, que está pensado también como una introducción general al país a partir de esa generación nacida en los 80, que es cuando comienzan de verdad las reformas económicas en China.

Esa generación de estudiantes universitarios que yo conocí es en general pragmática, individualista y materialista; no son como los estudiantes chinos de los 80, llenos de ideales y con ganas de “salvar al país”, como se decía entonces. En la actualidad lo que les mueve es el llegar a una buena universidad, conseguir después un buen trabajo, casarse, comprar casa, etc…

Los universitarios chinos también me sorprendieron por su capacidad de sacrificio (al menos en la Universidad de Pekín le echaban muchas muchas horas), su apertura al extranjero y su pasión por las nuevas tecnologías. Aunque la formación no es ideal y las universidades chinas todavía tienen mucho camino por recorrer, en sitios como la Universidad de Pekín se puede percibir muy fácilmente el enorme capital humano que tiene este país.

– Estarás de acuerdo conmigo en que vivir en un país no implica conocerlo, si no te lo propones. ¿Tuviste que hacer un esfuerzo para conocer de cerca a esa generación o fue un ejercicio sencillo?

El contacto directo es fundamental para conocer un país, pero efectivamente también hay que hacer muchas cosas más: hay que viajar, hay que leer, hay que aprender el idioma… y sobre todo se trata de una cuestión de actitud: hay que querer. Para mí una de las cosas más importantes al escribir ese libro fue ponerme en el lugar de los universitarios chinos; intentar comprender cómo ellos veían la educación y cómo ellos se veían a sí mismos.

En el caso de esa generación yo tuve la suerte de pasar allí dos años estudiando, con lo cual tuve mucho tiempo para conocer a mucha gente distinta. De hecho, la mayoría de universitarios de los que hablo en mi libro son buenos amigos con los que pasé muchas horas de cenas, cervezas y karaokes. También me ayudó bastante el hecho de que yo también soy de esa generación de los 80, y en cierto sentido (salvando las enormes distancias) me sentí desde el principio muy identificado con ellos.

– En la actualidad trabajas para diferentes medios de comunicación como El Confidencial de España o Reforma de México, ¿en qué consiste tú día a día como periodista freelance?, ¿de dónde recabas la información que escribes en tus artículos?

El día a día consiste en buscar historias y enfoques originales sobre el país, proponer estos temas a los medios de comunicación, recabar el material (a través de estudios, entrevistas, etc…) y finalmente ponerte a escribir. Normalmente lo último suele ser lo más fácil o al menos lo que lleva menos tiempo. Me paso mucho tiempo consultando medios chinos y extranjeros, buceando en las redes sociales chinas, hablando con amigos y empresarios… digamos tanteando un poco el terreno para saber por dónde van los tiros. Y también me paso mucho tiempo buscando, concertando y preparando entrevistas.

La información que recabo suele venir a través de otras publicaciones, a través de libros, papers, estudios o documentos de think tanks, ONGs u otras instituciones, y a través de entrevistas y testimonios personales. Por lo general yo no suelo trabajar mucho en los temas de diario, que tanto El Confidencial como Reforma suelen cubrir a través de agencias, con lo cual suelo trabajar en historias más a largo plazo que requieren de un poquito más de investigación y casi siempre de dos o tres breves entrevistas.

– ¿Es muy diferente el trabajo que realiza un periodista en China y el periodismo que se hace en España?, ¿te encuentras con muchas dificultades para realizar tu trabajo?

El periodismo que se hace en China tiene un componente propagandístico muy amplio. Sobre todo en los medios estatales, como puede ser CCTV, Xinhua o Diario del Pueblo, la información económica y política muchas veces consiste en trasladar la información del gobierno, en ser portavoces del Partido Comunista. Cuando Xi Jinping llegó al poder en noviembre de 2012, por ejemplo, a todos los medios se les obligó a publicar “emocionantes” historias sobre el “sueño chino”, el nuevo eslogan elegido por el Partido. Para muchos periodistas chinos es muy frustrante el tener que obedecer a sus jefes y publicar este tipo de historias.

Por otro lado, en los últimos años se  ha vivido en China también el surgimiento de una especie de periodismo profesional y de investigación que busca equipararse sobre todo a lo que hacen los medios anglosajones, especialmente en las formas: credibilidad, investigación, grandes reportajes. Esto se hace con algunos temas escogidos y casi nunca con política de alto nivel (por ejemplo, ningún medio chino va a publicar el dinero con el que cuenta la familia de Wen Jiabao), pero existe ahí un limitado periodismo chino que hace un trabajo excelente a la hora de contar historias complejas y de poner muchos recursos para tratar un tema en profundidad. Esto pensando en publicaciones como el Southern Weekly, Caijing, Caixin o Southern Metropolis Daily.

En cuanto al trabajo de los periodistas extranjeros en China, no se diferencia demasiado del trabajo en España o del trabajo que se puede realizar en cualquier otro país. Cada zona tiene sus prioridades informativas y sus características. Personalmente yo no me he encontrado con ningún problema, probablemente porque llevo poco tiempo trabajando como “freelance” a tiempo completo. Otros compañeros, tanto extranjeros como españoles, sí que han vivido todo tipo de incidentes, especialmente cuando salen de las grandes ciudades como Pekín o cuando se produce algún acontecimiento que pone nervioso a los líderes (como en 2011 con las revueltas en el mundo árabe).

– Podemos suponer que además de tu carrera profesional, de lo que más orgulloso te sentirás es de Zaichina.net, la página web que creaste hace cerca de cuatro años. ¿Qué se pueden encontrar los lectores de Zai China?

Bueno, yo considero ZaiChina parte de mi carrera profesional. Aunque tiene muchas limitaciones y me gustaría poder hacer más cosas, sí que estoy contento con los resultados y con el trabajo que hemos hecho en estos casi cuatro años. Es otro estilo y publico contenidos diferentes, pero le pongo el mismo empeño y esfuerzo que a mi trabajo para los medios tradicionales.

En cuanto a lo que se pueden encontrar los lectores, ZaiChina es una página web donde intentamos ofrecer información profunda y variada sobre la realidad política, social y cultural de este país. Se trata sobre todo de dar una visión de la actualidad china desde dentro, utilizando los medios de comunicación estatales, la prensa comercial, las redes sociales y los fórums de Internet como fuentes de información. La idea es la de explicar cómo se ven los chinos a sí mismos, qué piensan sobre el mundo, cuáles son los temas de los que se habla en las redes sociales… ese tipo de cosas que son tal vez demasiado específicas para un medio generalista, pero que son muy interesantes para comprender lo que está pasando en este país.

– ¿Qué noticia sobre China de las que has tratado durante estos años te ha llamado más la atención o te ha despertado mayor interés?

La verdad es que muchas. Yo llegué a China en 2007, y durante todo ese primer año el tema de los Juegos Olímpicos fue omnipresente. Me interesó mucho la forma en la que muchos chinos, tal vez por primera vez en la historia reciente, se sintieron parte del mundo (al menos parte importante y reconocida). Ese mismo año se produjo el terremoto de Sichuan, que también fue muy impactante por la gravedad de la catástrofe (80.000 fallecidos) y por la ola de solidaridad que se vivió en todo el país.

Ya en una época más reciente, el fenómeno de las redes sociales (con Sina Weibo a la cabeza) ha resultado fascinante desde un punto de vista mediático y sociológico. El accidente de tren de Wenzhou fue también un auténtico bombazo informativo en el que se pudo ver precisamente ese nuevo rol creciente de las redes sociales y de las clases medias chinas.

Cuando pienso en algunas de las historias que hemos publicado en ZaiChina, siempre se me viene a la cabeza una historia de tráfico de órganos que publicó el Southern Weekly (Nanfang Zhoumo). Es realmente estremecedora por la crudeza e inhumanidad de la situación, por la connivencia de las autoridades, por la mercantilización de los órganos, la forma en la que se engaña a la gente… Es una de esas historias que te muestra hasta qué punto China (y el mundo) pueden ser un lugar miserable.

– En la web no solo podemos conocer la actualidad del país, sino también la de lengua china a través de su diccionario, una de las secciones más interesantes de Zai China, ¿qué tiene este diccionario de especial?

La idea del diccionario fue surgiendo poco a poco a medida que iba publicando más y más cosas basadas en los medios chinos. Me fui dando cuenta de que había un montón de palabras que eran imposibles de traducir. ¿Cómo explicas lo que es el “concepto de desarrollo científico”? ¿Cómo traduces “boda desnuda” para que la gente lo entienda?

Y así poco a poco fuimos ampliando más y más el diccionario, que es una de las secciones de ZaiChina que tiene más éxito. China es un país además donde la cultura escrita es muy importante, así que tenía sentido presentar algunas ideas de esta forma.

Al mismo tiempo, hay una serie de conceptos que tal vez es complicado incorporar a lo largo de un artículo, pero que son muy importantes para comprender este país y que de hecho la gente que vivimos aquí nos encontramos con ellos en el día a día. Algunas palabras además son muy recientes y ni siquiera aparecen en los diccionarios. Creo que conocer palabras como “diaosi”, “gaoshuaifu”, “tuhao” o “nongmingong” es fundamental para comprender un poco mejor este país.

– Muchos de esos términos surgen de fenómenos sociales que nacen en Internet, ¿qué lugar ocupan las redes sociales en la sociedad moderna china?, ¿y las redes sociales chinas en tu trabajo?

Yo soy de los que creen que Internet es más importante en este país de lo que lo es en los países occidentales. Hay algún estudio al respecto, pero mi impresión es sencillamente que los asiáticos en general tienen un mayor interés por las nuevas tecnologías; a esto se une que en China hay limitaciones a la asociación o debate de ideas (en los sindicatos, en los medios de comunicación, en las manifestaciones, huelgas o plazas públicas…) por lo que Internet cumple un rol mucho más importante a la hora de debatir o encontrar personas con los mismos intereses.

Debido a que las redes sociales son importantes para los chinos, pues también lo son para mi trabajo como periodista. Esto es muy evidente en ZaiChina, donde uno de nuestros objetivos es precisamente explicar de qué hablan los chinos en Internet. Pero también lo es cuando planteo algún artículo para El Confidencial o Reforma, ya que de un simple vistazo puedes recibir muchos “inputs” y saber lo que se está comentando en Internet (y llegar, por ejemplo, a vídeos, chistes o artículos que se han publicado en los medios chinos). De todos modos, hay que tener en cuenta también que Sina Weibo es una plaza pública muy particular, donde predominan las ideas de los jóvenes urbanos chinos de las zonas más ricas del país. Es por eso que no se puede tomar como una muestra representativa de lo que piensan todos los chinos.

– No queríamos despedir esta entrevista sin preguntarte por tu experiencia con la lengua china. Cuando uno empieza a trabajar, es más difícil encontrar un momento para ponerse a repasar caracteres, ¿es tu caso o sigues estudiándolo?, ¿utilizas el chino en tu día a día?, ¿qué haces para seguir manteniendo un cierto nivel o seguir mejorándolo?

Yo tuve la suerte de poder pasarme los dos primeros años estudiando chino, y en cierto sentido es sobre esa base sobre la que he ido construyendo mi conocimiento del idioma. Cuando acabé de estudiar escribí precisamente un artículo donde recogí algunas de mis experiencias.

Por suerte, en mi trabajo utilizó el chino de forma frecuente, tanto a la hora de leer medios chinos como de preparar, hacer y revisar entrevistas. Esto me permite estar en contacto continuo con el idioma. Aún así, digamos que es un aprendizaje muy informal y natural que no siempre funciona del todo. Te acostumbras a cometer errores, no prestas demasiada atención a los caracteres, te olvidas de los tonos… Es por eso que de vez en cuando intento volver a la escuela (estoy ahora en clases específicas para preparar el HSK-6), para intentar volver a prestar un poco más de atención al idioma.

Muchas gracias por tu amabilidad para prestarte a este tercer grado, aún así, se nos quedan muchas preguntas pendientes en el teclado del ordenador, así que espero que nos volvamos a encontrar en un futuro por Trabajoenchina.org. Mientras tanto, seguiremos leyendo las noticias de verdad sobre China que Daniel y su equipo nos cuentan todas las semanas en Zaichina.net 

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