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Sergi, corresponsal para la Televisión de Cataluña en China

Esta semana nos desplazamos virtualmente a Pekín para entrevistar a Sergi, un periodista catalán que trabaja como corresponsal en China para la Televisión de Cataluña (TV3) desde hace unos diez años. De la mano de Sergi conoceremos los entresijos de esta profesión.

Sergi foto NPC

Nombre: Sergi Vicente Martínez
Ciudad natal: Barcelona
Ciudad en China:
Taiyuan, Pekín
Fecha de llegada: 2002, 2003
Edad: 37 (en septiembre 38)
Profesión: corresponsal de Televisión de Catalunya en China
Estudios: licenciado en Periodismo por la Universidad Autónoma de Barcelona

– Hola, Sergi. En primer lugar, gracias por darnos esta entrevista. Nos gustaría saber las razones que te llevaron a China, ¿fueron exclusivamente laborales?, ¿por qué este país y no otro?

Es un placer atenderos. Respecto a mi llegada, no hubo motivos de peso. Fue la casualidad del momento, las ganas de conocer otras culturas. En ese momento estaba estudiando chino en Barcelona y me sentía estancado con mi trabajo, por lo que decidí dejarlo y viajar. Tenía un billete de vuelta para al cabo de tres semanas, pero nunca lo utilicé. Y eso que tampoco es que China me apasionara. Taiyuan, la ciudad donde pasé mis primeros 9 meses, era una ciudad fea y contaminada, y lo sigue siendo. Mi impulso fue más bien de experiencia vital, de intentar ponerme retos y encontrar un lugar en el periodismo en el que me sintiera cómodo. Después de 9 meses como profesor de inglés, tuve mi oportunidad con TV3 y no la desaproveché. Este año hace 10 que empecé, medio año antes que TVE, que en ese momento tenía a Rosa Maria Calaf cubriendo China y toda Asia desde Hong Kong y que luego aterrizó en Pekín (ya con corresponsalía fija en la capital china) con Vicenç Sanclemente.

– ¿En qué consiste tu día a día como corresponsal?

Cada día es distinto. Hay días que te dedicas simplemente a seguir la actualidad. Otros vas de rodaje a filmar tus historias y luego tienes que montarlas. Hay veces que tienes que desplazarte para hacer esas historias y puedes estar unos cuantos días fuera de Pekín. Esto último cada vez ocurre menos porque TV3, igual que otros medios, tiene con la crisis menos presupuesto y tenemos que ajustar mucho nuestros gastos. Quedarse en Pekín es más aburrido, e impide explicar bien un país tan grande como China (¡igual de grande que toda Europa!), pero lo asumo como algo inevitable, debidas las circunstancias económicas de nuestro país. Trabajo cuando hay noticias, y eso incluye horarios y hábitos extraños, pero eso le sucede a cualquier periodista. Aún así, los que estamos en Pekín arrastramos los dos horarios, el asiático y el europeo, por lo que cuando hay trabajo acabas haciendo jornadas muy largas.

– ¿Cuáles son las principales diferencias que encuentras entre el trabajo que has realizado en España o en otros países en los que hayas trabajado como periodista y el que realizas en China?

En China he tenido la suerte de tocar todos los formatos posibles, desde conexiones en directo hasta reportajes de 30 minutos, y todo tipo de contenidos. Mientras que antes tenías que especializarte en algo, como información sobre tecnología o información local. En mi caso, otra gran diferencia es que aquí tuve, desde el principio, que espabilarme solo, de modo que me convertí en videoperiodista, lo que significa que me encargo de la parte periodística pero también de la imagen, montaje, etc. Lo hago todo yo, mientras que en Barcelona trabajábamos más en equipo.

– ¿Con qué dificultades se enfrenta un medio de comunicación extranjero a la hora de realizar su trabajo en este país?

Para mí, hay dos dificultades o inconvenientes para quien viene por primera vez. Cuando llevas tiempo aquí, te acostumbras y se convierte en rutina, eso sí. Una es el acceso a la información, que está más limitado. Cuesta más encontrar fuentes y a menudo son fuentes sometidas a censura o vigilancia, por lo que nunca sabes hasta qué punto también te puedes fiar de ellas y qué intereses esconden. Es lo que tienen los países sin libertad de expresión. Y el otro inconveniente es el código cultural, que es distinto. Tienes que aprender a leer más entre líneas y a anticipar respuestas muy convencionales que forman parte de una manera de hablar que consiste en dar muchas vueltas para llegar donde quieres.

– Además de trabajar en China, también has cubierto noticias en otros países vecinos, de hecho, el pasado año publicaste junto a Lluís Caelles Garreta el libro Fukushima: crònica d’un tsunami nuclear (Viena Ed.), ¿qué se van a encontrar los lectores de este libro?

Fue un libro muy conmemorativo, a propósito del primer aniversario del tsunami y muy enfocado en el debate sobre la energía nuclear. La parte de Lluís hablaba más de qué pasó en la central de Fukushima y la mía era una especie de diario de nuestra cobertura allí y una reconstrucción de los hechos de ese 11 de marzo. Creo que es un buen resumen de qué pasó entonces y qué significó esa triple crisis: terremoto, tsunami y accidente nuclear.

– Si tuvieras que destacar alguna de las noticias que has tenido que cubrir en los últimos años, ¿cuál sería?, ¿por qué?

Seguramente el terremoto de 2008 en Sichuan. Porque, además de tratarse de una grandísima catástrofe con casi 90.000 muertos y desaparecidos, resumía algunos de los problemas y retos de este país: la participación activa de la sociedad civil, la eclosión de las redes sociales, las muestras de solidaridad y altruismo y cómo en algunos casos parte de ese dinero fue a manos corruptas, la reconstrucción y las preguntas de qué se construyó mal, la censura posterior a los padres de miles de niños que perdieron la vida por esa mala construcción de escuelas.

– ¿Crees que es imprescindible hablar chino para el mundo laboral en el que te mueves o cuentas con algún traductor o intérprete que te ayude?

Sí. No diría que no puedas sobrevivir sin él, pero la diferencia entre hablarlo y no hablarlo es infinita. Eso pasa en toda Asia Oriental. Aún hablando chino, yo dispongo siempre de ayudantes para traducciones de entrevistas o textos complejos.

– Háblanos un poco de tu experiencia con la lengua china: ¿hablas chino?, ¿lo hablabas cuando llegaste a China?, ¿dónde lo aprendiste?

Puedo decir que lo hablo, pero no tengo un nivel especialmente alto. Cursé un año de chino en la Escuela Oficial de Idiomas de Barcelona y la profesora me dijo que no hacía falta que me presentara al examen final porque ya tenía el nivel deseado. Con esa muy buena base, llegué a China y al principio me costaba mucho entenderles, pero me propuse no ser un expatriado más, sino relacionarme con la gente local tanto como me fuera posible. Fui bastante autodidacta, hasta que llegué a un nivel medio que me permitía la comunicación básica, y luego lo fui mejorando. Hablo chino con mi mujer y puedo mantener una conversación básica, pero no para ciertos asuntos. El vocabulario es lo más difícil, porque sencillamente hace muchos años que no estudio y mi nivel sigue siendo el mismo que entonces. Puedo leer mensajes de texto en móvil y algunos emails, pero me da pereza leer un periódico porque mis ojos se cansan cuando me ponen muchos caracteres delante. Además, cada vez hay más textos traducidos al inglés y tiendes a lo segundo.

– Según hemos podido saber, has combinado tu trabajo como corresponsal con Minóricos, una página web en la que podemos ver documentales sobre las minorías étnicas chinas, ¿qué nos podrías contar sobre este proyecto?

Minóricos no fue un trabajo. Fue un divertimento. Lo lanzamos con Pedro Ceinos, uno de mis mejores amigos desde mi primer año en China, y mi hermano, que también trabaja para una televisión. Es una válvula de escape, explicando una China apasionante y desconocida, lejos del mundanal ruido. Hemos hecho algunos rodajes, pero la falta de financiación lo dejó en dique seco.

Lo ideal sería que alguna televisión (o cualquier persona interesada) decidiera que es un proyecto interesante y pusiera algo de dinero, por lo menos, para que nosotros no perdiéramos el dinero que cuestan los desplazamientos y el esfuerzo de hacerlo. Un productor en España lo movió en el circuito de televisiones generalistas, pero, a pesar de que gustó, no acabó de cuajar. Un canal quería su propio presentador estrella, algo para nosotros inaceptable, ya que Pedro es el experto, quien conoce estas tribus y sus tradiciones. No puedes poner a alguien allí sólo porque se le da bien presentar. Ese no es nuestro espíritu, no es nuestro proyecto. Otro canal quería darle un toque más de viajes, algo que tampoco encaja con nuestra idea, más cercana al terreno antropológico que no a los viajes.

– Tanto en tu vida personal como por exigencias de tu trabajo, debes tener un trato diario con personas chinas, ¿qué destacarías de su forma de ser?

No me lo planteo. Seguramente tengo una opinión, pero no me gusta analizar y me costaría mucho resumirlo en una entrevista, así en frío.

– La China en la que vives ahora mismo nada tiene que ver con la que te encontraste hace diez años, ¿cuáles son los cambios que más te han llamado la atención?

La más visible es la urbanización, intensísima y rapidísima, casi diría que de vértigo. Aparecían edificios de un mes para otro. Derruían barrios históricos y aparecían centros comerciales. Con ello, vino después un lifting de las ciudades que incluía servicios de ciudad más moderna y nuevos estilos de vida y socialización. Pequín, y tantas otras ciudades, ganaron en cosmopolitismo, pero perdieron parte de esa autenticidad que las caracterizaba. La vida es más cómoda, pero más previsible también.

La contaminación, la seguridad alimentaria, los problemas en general, siguen siendo los mismos, y la diferencia es que ahora tenemos más información y más conciencia de lo que suponen.

Las redes sociales, con Weibo a la cabeza, han transformado la interacción entre los ciudadanos y de ellos con el resto de estructuras, ya sean las autoridades, las empresas u organizaciones, el resto del mundo. Lo que ha pasado es una revolución, pero una revolución muy adecuada al tipo de cambio que le interesa al país, una revolución en positivo y que no trastorne las estructuras de poder.

– Muchos periodistas hispanohablantes trabajan para los departamentos de español de la cadena de televisión china CCTV, la emisora de radio RCI o la agencia de prensa Xinhua, ¿conoces cómo es su forma de trabajo?, ¿recomendarías estos puestos a los jóvenes periodistas que quieren trabajar en China?

Fue una opción que me planteé al llegar a China, pero que en seguida descarté, porque no trabajas de periodista, sino de corrector de textos, o como mucho de presentador, de busto parlante, donde no tienes opinión u opción de alterar textos que te vienen dados. No tienes independencia, o no tanta como en España, que tampoco es que la tenga al 100%.

Lo que hagan los jóvenes graduados está en sus manos. Cada uno tiene que aprender de todo y, por qué no, eso puede ser una buena experiencia. Puede ser una buena excusa para saber cómo funciona por dentro y para tener un visado para una temporada. Pero la mayoría de gente se cansa al cabo de unos meses.

Un problema mayor es que en España hay un exceso de licenciados en Periodismo y que el periodismo está en trasformación. Si tu ambición es trabajar en un medio chino en esas condiciones, es que las cosas están muy mal. Y ojalá un día trabajar en un medio chino sea un orgullo, pero desgraciadamente uno no puede hacer periodismo independiente en la mayoría de ellos, por no hablar que para hacerlo también necesitarías un muy buen nivel de chino.

Por otro lado, pensar que venir a China es una solución a tu inoperancia en España, es ser muy ingenuo. China sigue ofreciendo oportunidades, pero los logros dependen del esfuerzo y las capacidades de uno mismo, del trabajo y las ganas que le pongas.

– Cuando uno lleva diez años viviendo en un país, supongo que se ha tenido que plantear si este será su destino definitivo o no, ¿piensas en volver a casa o trasladarte a otro país?, ¿qué es lo que más echas de menos de España?

No me planteo volver a Catalunya a corto plazo, a no ser que viniera alguien y me dijera ‘te ofrezco eso o esto otro’, pero no están las cosas para grandes aventuras y, en general, no hay dinero ni ideas. Mis ideas y mi sacrificio me lo guardo para nuevas aventuras vitales, y seguramente serán un poco más hacia el este, no hacia el oeste.

 – ¿Podrías dar algún consejo a todos esas personas, periodistas o no, que están pensando en trasladarse a este país?

1. No vengáis si no tenéis ni idea de chino. Acabaréis formando parte de ese ejército de expatriados que no hacen más que quejarse de lo sucios y lo maleducados que son los chinos, que no se enteran de nada, y, sinceramente, ya tenemos bastantes de estos. Cualquier emigrante, sea emigrante dentro de su propio país o de un país hacia otro, tiene que adaptarse o, por lo menos, respetar las gentes y tradiciones del territorio que le acoge. Además, sin un mínimo de chino nadie os hará ni caso y como mucho aspiraréis a competir con otros expatriados para hacer de profesor de inglés o de español, y os lo dice alguien que trabajó como profesor de inglés en China durante 9 meses!

2. Aunque no tengáis un trabajo fijo o estable, e incluso si llegáis sin trabajo, tened muy claro qué queréis o dónde queréis estar en los próximos 2, 3, 5 o 10 años. Eso también es aplicable a los que están en España. La única manera de superarse es tener claro la ruta. En mi caso, yo llevo un año trabajando para mi futuro, y, quizás no llegue donde quiero llegar, pero, si ni siquiera lo intento, entonces seguro que no llegaré ni por casualidad. No hay recompensa sin esfuerzo.

3. Si eres periodista, recíclate, porque todo lo que te enseñaron en la universidad está en crisis. La base seguramente es buena, la formación y el estímulo a la inteligencia es impagable, pero, en un sentido más práctico, tendrás que abrir los ojos y darte cuenta que, si no te asocias con programadores, con ingenieros de datos, si no sabes idiomas (y con esto no me refiero a tener un First Certificate, sino a ser capaz de seguir una película en inglés sin subtítulos y a mantener una conversación en inglés de forma competente… por no decir que con el inglés sólo ya no es suficiente), y si no estás preparado a hacer sacrificios… Entonces mejor que te quedes en casa protegido por tu red familiar o mejor que cambies de carrera mientras puedes.

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¿Por qué nos miran tanto y sonríen? ¿Se están riendo de nosotros? ¿Estoy haciendo algo …

One comment

  1. Dani (ZaiChina)

    Genial Sergi Vicente, como siempre.

    Excepcional en su descripción de lo que es trabajar para la CCTV o Xinhua; y fantásticos sus últimos consejos para periodistas o expatriados en general.

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