Cine Chino en Sitges Film Festival 2015

El pasado día 18 de Octubre finalizó la edición número 48 del Festival Internacional de Cinema Fantàstic de Catalunya, Sitges Film Festival 2015, quizás el festival dedicado a cine de género fantástico, en su sentido más amplio, más importante del mundo. Esta no es una afirmación baladí ya que durante sus 10 días de duración han podido verse en torno a 170 películas de todo el mundo y se han realizado numerosas actividades paralelas, encuentros con actores, directores y mucho más.

En mi caso particular, y a pesar de que vivo bastante lejos de tierras catalanas, llevo años subiendo a este evento, reencontrándome con amigos y ese ambiente tan especial que solo se da en una sala de Sitges llena de gente que comparte tus gustos y con ganas de pasárselo bien. He decidido traeros una pequeña crónica del cine chino, hongkonés y taiwanés que he podido ver en esta edición del festival, que no ha sido mucho (por falta de presencia más que por falta de ganas) pero si muy interesante.

The Taking of Tiger Mountain
“The Taking of Tiger Mountain”

Después de un comienzo de festival más bien mediocre, a media tarde del Viernes día 9 de Octubre, tocaba enfrentarse a la última gran superproducción del eterno Tsui Hark, “The Taking of the Tiger Mountain“, avalada por estar dentro del Top 10 de películas más taquilleras de la historia del cine chino.

En este caso Hark adapta la novela “Tracks in the Snowy Forest” del escritor Qu Bo, en donde un grupo de soldados revolucionarios comunistas deben lidiar con un feroz grupo de bandidos que amenazan las aldeas cercanas y que tiene su guarida en un antiguo fortín japonés en la montaña del Tigre. El propio Qu Bo participó activamente tanto en la guerra Chino-Japonesa como en la Guerra Civil por el bando comunista y su novela fue adaptada a una obra de la Opera de Pekín, cuyas imágenes podemos ver abriendo esta película, que ha sido elegida como una de las ocho operas revolucionarias más influyentes de la historia. Lo dicho hasta ahora es interesante porque esta película tiene una cierta carga local de propaganda comunista, de ese cine que se hacía en los 50 y que estaba tan influenciado por el estilo del bloque soviético. Es evidente que heredando una historia tan conocida en China como ésta algo de eso tenia que tener.

La película empieza como tenía que hacerlo para captar el interés y la atención, con unas escenas de acción bien rodadas y trepidantes, que sirven de escusa para ir dando a conocer esa situación inicial que comentábamos antes, ejércitos en retirada (Tanto japoneses como el Kuomintang gubernamental) y bloque comunista luchando por la libertad. Tras esto se nos presenta el grueso de la historia y a los personajes, es entonces cuando el ritmo decae un poco al estar todo narrado de una forma muy clásica, con esas reminiscencias que antes comentaba. Nos encontraremos con infiltrados, traiciones y la búsqueda de un mapa que dará ventaja a quien lo posea, y poco a poco iremos viendo todo el mosaico que se nos presenta, nada complejo y muy clásico, pero bien narrado. El toque Tsui Hark vendrá a partir del segundo tercio de la película, donde la acción empezará a tomar el control de toda la película, una acción bélica general que bebe mucho de los blocbusters de acción estadounidenses, pero que a nivel más cercano también lo hacen del cine de acción local, con tiroteos que recuerda más al Heroic Bloodsheed que a otra cosa. Además Hark se desmelena al final de una forma increíble, para dar esa guinda que a todos nos gustó.

En el nivel técnico el acabado es sobresaliente, tanto a nivel de vestuarios, localizaciones y efectos especiales. Además he de hacer una mención especial al 3D que es brutal, sigo diciendo que el mejor 3D que he visto nunca ha sido en películas chinas, que dan una profundidad y ambientación increíble, no solo el efectismo que suele verse en otro tipo de cines en este formato. En definitiva, una película entretenida que me gusto bastante, si bien puede costar entrar en ella durante su primera mitad por como está construida.

spl2
Tony Jaa contra Zhang Jin en “SPL2”

Ya el lunes 12 vimos la película que al finalizar el festival se convertiría en el Premio del Jurado a Mejor Película en la sección Oficial Órbita, que este año aglutinaba mucho thriller de diferentes países, entre ellos Hong Kong.

Al leer “SPL2” los aficionados al cine de hongkonés pensarán, “Excelente, una secuela de SPL”… pues no amigos, esta película toma de aquella solo el nombre y una premisa parecida en el guión para componer una nueva película donde Wilson Yip esta vez ejerce la labor de productor, pasando la dirección a Soi Cheang, que ya ha demostrado con creces su valía con los thrillers de acción con películas como “Motorway”, “Accident”, “Shamo” o “Dog Bite Dog”. En el elenco destaca la presencia del experto en artes marciales tailandés Tony Jaa, acompañado de nombres locales como Jing Wu, Simon Yam, Zhang Jin y Louis Koo.

Esta producción es interesante ya a un nivel conceptual. En los inicios del Siglo XXI el cine de acción puso su foco en Tailandia con el éxito de películas como “Ong-Bak: El guerrero Muay Thai” (2003). En Hong Kong querían reivindicar su papel predominante en este tipo de cine y para ello surgieron algunas producciones como la nombrada “SPL” (2005), que tomaba a grandes clásicos del cine local (en este caso al veterano actor marcial Sammo Hung y a Simon Yam) y a luchadores jóvenes y muy de moda (Jacky Wu y Donnie Yen) en una producción dramática donde predominaba la acción en su forma más espectacular. 10 años después la historia parece repetirse pero esta vez para combatir la moda por el cine de acción indonesio tan bien representado en producciones como “The Raid”, y con la inclusión en el equipo del luchador que entonces había que combatir, Tony Jaa.

Kit es un agente hongkonés infiltrado en una banda que tras ser descubierto termina encerrado en una cárcel tailandesa bajo una identidad y un delito falsos. Su única escapatoria pasa por convencer a Chai, uno de los oficiales de la cárcel, un hombre sumido en su propia lucha contra la leucemia de su hija. Este guión funciona de una forma dramática pero con ese toque hongkonés, donde las situaciones a veces dan vueltas inesperadas, solo que aquí lo hace de una forma casi cómica en algunos momentos. Eso no quita efectividad a un desarrollo mejor narrado que en productos de simple acción local, ya que esto es un drama de acción, algo más elaborado.

Por lo demás nos encontraremos con mucha y buena acción, ejecutada magníficamente por Tony Jaa (el agente Chai) y Jing Wu (Kit el infiltrado), en contraposición con un malo malísimo, en el sentido dramático, al que da vida Louis Koo y otro malo malísimo, en el sentido de acción marcial, que encarna Zhang Jin. El resultado general es ese, un drama de acción muy entretenido y que funciona en muchos niveles, una película muy entretenida.

the assassin
Shu Qi en “The Assassin”

Siguen pasando los días y tenemos que encontrarnos sin más demora con “The Assassin” de Hou Hsiao-Hsien. Este director taiwanés estudió en la Taiwan National University of Arts y comenzó su carrera en el cine como asistente de dirección. Debutó a principios de los ochenta, perteneciendo a la nueva ola de directores taiwaneses, como Edward Yang o Chen Kunhou, que querían revitalizar el cine local desde un punto de vista más personal, con un cine natural, con un tempo lento, un fuerte estilo visual y mucho realismo. Películas como “A City of Sadness”, “The Puppet Master”, “Flowers of Shanghai” y “Millennium Mambo” son bien conocidas por los aficionados. “The Assassin” es la primera inmersión en el género Wuxia del director y venia precedida por haber ganado el premio a Mejor Director en la pasada edición del Festival de Cannes y unas críticas dispares en su paso por otros festivales.

Hoy en día se espera de un Wuxia fantasía, acción, drama e intrigas, un combinado de divertimento con algo de guión (en realidad el Wuxia en muchas épocas de la historia del cine de Hong Kong o Taiwán ha sido precisamente eso), pero aquí esto no lo vais a encontrar. Este Wuxia de autor va más por el terreno artístico, contemplativo, las imágenes cobran una fuerza que supera con creces al guión, centrado en la figura de Nie Yinniang (la cada día maś joven y guapa Shu Qi) y su encargo de asesinar a su primo -gobernador de la provincia de Weibo-, que queda en un segundo plano. Este guión no es nada complejo, pero si que se nos ofrece en dosis muy pequeñas, con lo cual la mayor parte del tiempo no tenemos claro que está pasando. Conforme avanza la película esa sensación de que las imágenes son lo principal por encima de otra cosa se intensifica, las escenas de acción aparecen en más de una ocasión como algo que sucede en un segundo plano, inmerso en un mosaico más amplio, en un bello cuadro general.

Para unos esta será una bella obra maestra donde imágenes y audio confluyen en algo casi artístico que trasciende la simple narración para ofrecer sensaciones. Para otros esta es una tomadura de pelo realizada solo para occidentales y jurados de festivales que se creen más allá de la visión normal del cine. Que cada cual se adscriba al grupo que desee.

port of call
Aaron Kwok en “Port of Call”

La última película China que vimos, esta vez Hongkonesa, fue “Port Of Call”, producción que se basa en el extraño hecho real de un asesinato sin cadáver. La película comienza mostrándonos a la víctima, la joven Jiamei que trabaja como chica de compañía. Ella está muerta solo porque lo dice Chi-chung, un joven camionero que se entrega afirmando que la ha matado. El policía encargado del caso, magníficamente caracterizado por Aaron Kwok, intentará desentrañarlo.

En esta ocasión el director Philip Yung, que lleva en la industria del cine desde finales de los noventa como productor y que como director ha firmado películas como “Glamorous” y “May We Chat”, crea un drama que se construye a base de recuerdos, flashback y vistas retrospectivas, conforme la diferente información se va presentando al espectador. Este tipo de lenguaje puede llegar a resultar un poco cansino, saltando de fecha en fecha y de historia en historia, más si cuando creemos que todo ira centrado en la historia del asesinato resulta que no es del todo cierto, también se nos presentan los dramas internos de ese inspector de policía que tiene un pasado que lo influencia también en su presente de forma determinante.

El conjunto en general es interesante, con esos pequeños problemas narrativos derivados de su construcción y que quizás lo alargan un pelín, pero si sabes que vas a ver un drama y no una película de acción o un thriller más convencional, la cosa funciona.

Y esto es todo lo que pudimos ver proveniente de las cinematografías chinas en este festival. Aparte de esto tuvimos la suerte y el honor de conocer al mítico actor hongkonés Simon Yam, que recibió el premio María Honorífica a su carrera. Realmente me faltan los calificativos para definir a este astro del cine de Hong Kong, que lleva más de 30 años en la industria. Simpático, cercano, apasionado, profesional, “Full of Love” como el mismo diría, pocas veces se tienen estas oportunidades y es un placer poder disfrutarlas.