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Academia en China… ¿con el tiempo justo?

Como siempre he sido un poco desastre, comencé los preparativos de mi viaje a Xi’an unos dos meses antes… y como era de esperar, el tiempo me puso la zancadilla varias veces hasta encontrar lo que quería.

Si lo que queremos es ir a estudiar, el procedimiento de la mayoría de las academias es el mismo que podemos encontrar en España: ciclos cerrados con un máximo determinado de alumnos por clase, que hacen necesario tener apalabrado -e incluso pagado- el curso mucho antes de viajar. Además, las clases de idioma en China siguen una lógica concentrada que garantizan completamente su éxito: en total, de 20 a 25 horas semanales, repartidas en áreas de audición, pronunciación, escritura y comprensión, hacen de estas academias un punto obligatorio si queremos poder mantener una conversación “real” con cualquiera de nuestras amistades en el país. Al hablar de “real”, y algunos de vosotros ya lo habréis comprobado, lo que quiero decir es que al poner un pie en China, descubriréis que todo vuestro esfuerzo y las numerosas lecciones estudiadas en España, van a quedarse muy cortas a la hora de desenvolvernos en este gran país.

Academia en China... ¿con el tiempo justo?

Con esto no quiero desanimar a nadie, y mucho menos infravalorar las academias españolas. El problema radica en que el verdadero chino, el chino coloquial, solo se aprende viviéndolo y equivocándose: los tonos, las expresiones del día y la fluidez, son aspectos que solo podremos perfeccionar una vez que estemos inmersos bien en alguna universidad o academia, o bien en cualquier puesto de trabajo que nos obligue a relacionarnos con los compañeros.

Así pues, en primer lugar, debemos comenzar a buscar con mucha antelación una buena universidad o academia en China -recordemos también que debemos solicitar ser alumnos y obtener su aprobación, proceso que puede demorarse más de lo que quisiéramos-, y cómo no, hacer uso del boca a boca que tanto gusta a los chinos: si conocéis a alguien viviendo o trabajando en China, se convertirá en vuestro mejor aliado a la hora de encontrar un sitio donde estudiar. Además, hay multitud de academias creadas para extranjeros que debemos evitar, cuyo precio es más elevado que la media, y su calidad inferior.

Por último también me gustaría señalar el gran papel de los profesores privados: en mi caso, una serie de catastróficas desdichas acabaron haciendo que no encontrase un grupo de mi nivel en el que pudiera empezar al llegar a China, por lo que (y gracias al boca a boca), encontré una profesora de clases particulares que no solo me enseñó más de lo que podía haber imaginado cuando llegué, sino que dejó el listón muy alto para cualquier academia a la que tratase de acudir después.

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